Moloch es el Dueño – El Banco Hipotecario Argentino y la simbologia ocultista

Diciembre 6, 2009

Este artículo ha sido tomado del blog mundofleko.wordpress.com y se han agregado algunos detalles.

De los creadores de la extrañisima publicidad de la piramide de clases sociales

Nos llega la tarjeta de crédito de Moloch, el dios buho

Este lo están pasando hasta el hartazgo en la TV, y hasta el más desprevenido y poco entendido en el tema se da cuenta del gran simbolismo que hay en el anuncio

Quien es Moloch?

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Estatua de Moloch durante la ceremonia “Cremation of care” del Bohemian Grove

Moloch o Moloch Baal o Baal: Dios de los fenicios, cartagineses y cananitas. Era considerado el símbolo del fuego purificante, que a su vez simboliza el espíritu. Se le identifica con Cronos y Saturno.

Como resultado de una catástrofe ocurrida en el despertar de los tiempos, el espíritu de Moloch se había transformado a sí mismo en oscuridad al convertirse en materia. De acuerdo con las creencias fenicias y la herejía gnóstica, el hombre era la encarnación de esa misma tragedia, y para redimirse de ese pecado era necesario ofrecer sacrificios a Moloch.

si bien las culturas canaaneas adoraban a Moloch en la imagen de un Toro con un niño en los brazos, las protoculturas hebreas mantuvieron la tradicion pero cambiaron al toro por un buho, en directa alucion a su negacion de reconocer como un dios a un becerro debido a la consecuencia que esta habia traido para su pueblo en el pasado.

De modo que para la cultura occidental, este dios pagano esta directamente asociado con la figura de un buho que representa el conocimiento y sobre todo la eterna vigilancia en forma sezgada.

Ciertos miembros de la elite occidental, quien ha sido poderosamente influenciada por costumbres de la religion judia ocultista, y sobre todo en sus mas altos niveles, aun mantienen viva la veneracion por este dios al que rinden culto.

Muchas representaciones en los principales iconos culturales han sido influenciados como muestra cabal no solo de la creatividad sino el poder de estos grupos.

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Imagen aerea del centro politico de la ciudad de Washington DC.

Tanto como la piramide, venerada por toda la elite mundial, el buho forma parte del billete de 1 dolar norteamericano, mostrando su importancia para quienes toman las desiciones en Washington.

Occult8Imagen oculta de un buho en el frente del billete de U$S 1

Los sacrificios preferidos por Moloch eran los niños (véase rito molk), especialmente los bebés, por ser los seres más impregnados de materia, característica que los adultos perdían con el tiempo al desarrollar su espíritu.

En los templos en los que se rendía culto a Moloch se encontraba una enorme estatua de bronce del dios. Dicha estatua estaba hueca, y la figura de Moloch tenía la boca abierta y los brazos extendidos, con las manos juntas y las palmas hacia arriba, dispuesto a recibir el holocausto. Dentro de la estatua se encendía un fuego que se alimentaba continuamente durante el holocausto. En ocasiones los brazos estaban articulados, de manera que los niños que servían de sacrificio se depositaban en las manos de la estatua, que por medio de unas cadenas se levantaban hasta la boca, introduciendo a la víctima dentro del vientre incandescente del dios.

Durante el sacrificio, los sacerdotes del templo hacían sonar tambores, trompetas y tímbalos, de manera que no oían los llantos de los niños.

Plutarco relata (De Superstitiones, 171):

Antes de que la estatua fuese llenada se inundaba la zona con un fuerte ruido de flautas y tambores, de modo que los gritos y lamentos no alcanzaban los oídos de la multitud.

Diodoro Sículo (Diodorus Siculus) (20.14) escribió:

Había en la ciudad una imagen de bronce de Cronos con las manos extendidas, las palmas hacia arriba y cada niño que era colocado en ellas era subido y caía por la boca abierta dentro del fuego.

Teodoro también relata que los familiares tenían prohibido llorar, y que cuando Agathocles derrotó a Cartago, los nobles cartagineses creyeron que habían disgustado a Moloch, así que sustituyeron a los niños recién nacidos por sus propios hijos para el sacrificio. Intentaron compensar al dios realizando el holocausto con 200 niños de las mejores familias ininterrumpidamente, llegando a sacrificar 300 en total. La gigantesca estatua de bronce estaba al rojo, y las tropas que sitiaban la ciudad asistían al espectáculo desde las murallas exteriores que ya habían conquistado.

También lo relata Cleitarchus en un comentario sobre la República de Platón:

En medio de una plataforma había una estatua de Cronos, con las manos extendidas sobre un brasero de bronce, las llamas que engullen a los niños. Cuando las llamas alcanzan el cuerpo, sus miembros se contraen y la boca abierta casi parece reír, hasta que el cuerpo contraído se desliza resbalando al fondo del brasero. Así es que esta mueca se conoce como risa sardónica, puesto que ríen al morir.

Moloch aparece en el Primer Libro de los Reyes 11.7:

Entonces Salomón hizo construir un gran edificio para Chemosh, la abominación de Moab, en la montaña que hay frente a Jerusalén, y mlk, la abominación de los hijos de Ammon.

Y en Levítico 18.21:

Y no entregarás a nadie de tu descendencia a Molech, ni profanarás el nombre de tu Dios: yo soy el Señor.

En el Paraíso perdido de Milton, Moloch es uno de los grandes guerreros de los ángeles rebeldes, vengativo y siempre dispuesto a combatir: embadurnado con la sangre de sacrificios humanos, y las lágrimas de los padres. Se encuentra entre los jefes de los ángeles satánicos en el Libro 1, y pronuncia un discurso ante el parlamento del Infierno en el Libro 2:43 -105, a favor de una inmediata guerra contra Dios. Más tarde comenzará a ser reverenciado como un dios pagano en la Tierra.

El Club Bohemia

En los Estados Unidos, en el norte de California, una de las ceremonias mas conocidas al culto de este dios se refiere a la que se realiza todos los  fines de equinoccios de primavera en conjuncion con las antiguas creencias druidicas de la Europa Occidental.

El Club Bohemia (o ” Bohemian Grove “) fue fundado en 1872, y cuenta con cerca de 2000 miembros, exclusivamente masculinos. Es una organización de tipo “esotérico ” o “oculto “, donde se reencuentran altos dirigentes de la economía, de las finanzas y de la política.

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Piedra natural con forma de buho que es el centro de una extraña ceremonia anual

Ellos discuten allí asuntos del mundo y se habla sobre estrategias políticas o económicas. Pero sobre todo, ellos participan en ceremonias paganas de inspiración druídica y a menudo satánica, particularmente con una hoguera nocturna delante de una inmensa estatua de búho, y que es de hecho una representación de Moloch, una divinidad babilonica, y de Lilith, una divinidad sumeria. El búho es también el logotipo del Bohemian Club.

Los participantes son en su mayoría Americanos, a menudo próximos al Partido Republicano. Pero algunos europeos también son invitados, como Michel Rocard (ex primer ministro francés) Valery Giscard d’ Estaing (ex presidente francés, y diseñador de la Constitución europea), o John Mayor (ex primer ministro británico).

En el año 2000, el documentalista Alex Jones supuestamente se infiltro en este evento con una camara oculta y nos muestra el siguiente informe: Dark secrets inside Bohemian Grove

Esta reunion posee una seguridad increible y apretadisima, muy parecida a la que se ve alrededor de eventos como las reuniones del Club Bilderberg.

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George H. Bush con su gorro conmemorativo del evento

En definitiva, estos señores se toman muy pero muy en serio las cosas que creen, por ende no les sorprenda ver como nos refriegan sus “verdades” en nuestras caras.

Este articulo se ha comlplementado extrayendo textos de WIKIPEDIA

Fuente: mundofleko.wordpress.com

Quien es el dueño del Banco Hipotecario, el creador de dueños?

El judío Sionista Eduardo Elsztain es entre otra cosas, el dueño del Banco Hipotecario, al mismo tiempo se está adueñando de la Argentina. Elsztain es una pieza de ajedrez,  un alfil de los más importantes que tiene el Sionismo Internacional ubicado en la Patagonia, para llevar a cabo su Plan Andinia.

El sionista que se está adueñando de Argentina

Muchos Argentinos comentan en el video del Banco cosas como: “voy a sacar la tarjeta del banco hipotecario, solo x las 2 publicidades CANCHERAAASSS”, o “Mata cuando dice.. olorrr… alambreee ajajaj mui bueno”….

Lamentablemente no se dan cuenta que estas publicidades están buscando la estupidización de la gente, que no piensen en lo que hacen que solo consuman y elijan al Banco Hipotecario para ser “dueños”.

Por ejemplo esta publicidad del Banco Hipotecario implantaba en las mente jovenes la idea “canchera” y “despreocupada” de que el Banco Hipotecario era la mejor forma de “poner plata y después tener más plata”. Es lamentable que haya gente que vea con bueno ojos una publicidad donde un adulto/ eterno adolescente intenta explicar con un vocabulario muy limitado como funciona algo, y lo único que hace es intentar bailar y esperar que pase el tiempo…

PLAZO FIJO – BANCO HIPOTECARIO

Ceen que serán dueños?? El unico que se está haciendo dueño de unas cuantas cosas de nuestro país es Eduardo Elsztain, gracias a quienes se compran su mentira.

Querés ser dueño??… Usa la cabeza.



Shimon Peres en Buenos Aires y la ofensiva sionista en America Latina

Noviembre 21, 2009

Fuente origianal: rebelion.org

Fuente 2: salta21.com

La visita de un genocida

América Latina siempre ha estado en la mira de la diplomacia de guerra sionista y para ello viene desarrollando, paso a paso, un verdadero plan de “acercamientos”, presiones y hasta infiltraciones que abarca a políticos, gobernantes, empresarios y personalidades de la cultura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Aznárez – Nodo 50/Rebelión – 18 de noviembre

Argentina, Uruguay, Colombia y Honduras son algunos de los principales países que sufren este acoso que se ha incrementado notoriamente en los últimos meses, con la excusa de intentar neutralizar la incipiente influencia que la diplomacia iraní está desarrollando en el continente, y además contrarrestar la notoria influencia que Hugo Chávez ejerce sobre los pueblos y sus organizaciones populares. Histéricos frente a las acciones solidarias con los rebeldes del mundo árabe y persa , expresadas por el Comandante bolivariano, los estrategas sionistas han redoblado sus esfuerzos para mostrar al mundo que estos países del área sudamericana son “base propia”.

De allí, que la repudiable presencia en suelo argentino del genocida Shimon Peres, no viene a cumplir otro objetivo que “marcar territorio”, contando para ello con la anuencia y complicidad del gobierno que lo recibió con todos los honores. Satisfecho y halagado, Peres y su corte de administradores de trasnacionales se embarcaron en la firma de múltiples acuerdos comerciales (sólo en 2008 las exportaciones a Israel llegaban a 220 millones de dólares) que redundarán, a corto plazo, en más dolor e impotencia para el pueblo palestino.

Arropado por el stablishment porteño y bonaerense, Peres se dio el gusto –en abierta injerencia- de recomendarle al canciller Jorge Taiana y a la propia presidenta Fernández de Kirchner con quién se debían relacionar a nivel diplomático. Actuó, en todo momento, como un mandamás imperial, que viene a visitar una de sus colonias, y si faltaba algo recibió el aplauso de miles de sus súbditos que, en el estadio Luna Park, festejaron sus repetidas reivindicaciones de la violencia de terrorismo estatal anti palestino y anti libanés. Con sus dichos y sus gestos, el jerarca sionista ofendió a la gran mayoría del pueblo argentino y a la importantísima comunidad árabe que habita en el país.

Sin dudas, Hitler estuvo en Buenos Aires a sus anchas en estos días. No es exagerada la comparación: igual que aquel, Pérez es el culpable de innumerables crímenes de lesa humanidad. Qué otra cosa es sino la letal orden impartida por el presidente sionista de bombardear la sede de la ONU en la localidad libanesa de Qana en 1996, donde fueron asesinados 110 refugiados. O ser el impulsor de la carrera nuclear del Estado terrorista de Israel.

Esta estrategia de presión e invasión sionista sobre nuestros pueblos tiene diversos arietes. En lo militar, el propio Peres ha logrado hace pocas horas excelentes contratos de intercambio militar con el gobierno brasileño. Armas y equipos para sitiar aún más al pueblo de Gaza o bombardear el sur del Líbano. Por otra parte, en lo cultural se vienen desarrollando desde hace meses tentadoras (en lo económico) invitaciones a figuras estelares del canto argentino para que actúen en Israel. Así viajaron, desoyendo los múltiples llamados a no hacerlo por parte de entidades de DDHH palestinas, la recientemente fallecida Mercedes Sosa, César Isella, León Gieco y Teresa Parodi, entre otros. Trovadores “progresistas” estos, que se ufanaron de su gira exitosa por un país que mantiene en la cárcel a más de 12 mil personas y que en la navidad del 2008 convirtió Gaza en un infierno asesinando a más de 4.000 personas, de los cuales, medio millar eran niños y niñas.

En el campo de los medios de comunicación, el cerco sionista también hace gala de acumular éxitos. Sólo basta observar la impresionante cobertura que tiene estos días la gira del genocida Peres para saber quiénes manejan y monitorean esos medios. La perversa ecuación cobra más intensidad cuando diarios, radios y TV ningunearon de manera ostensible la multitudinaria manifestación de repudio a la visita de Pérez, protagonizada por miles de argentinos y argentinas que marcharon hacia la embajada sionista a expresar su rechazo al desagradable visitante. Sólo el descaro y la felonía prosionista de la página digital del oligopolio “Clarín”, pueden convertir una de las marchas antisionistas más multitudinarias –integrada por decenas de organizaciones populares y de derechos humanos- que se realizaron en la Capital argentina, en un “grupo de cien personas del Partido Obrero”, como reseñaba la crónica. Sin embargo, quien quiera oír que oiga: Buenos Aires se pobló de voces, gritos y consignas de apoyo a Palestina libre, a los combatientes de Hamas y otras formaciones militantes, a Hezbolah y la resistencia libanesa, y de rechazo a la barbarie cometida día a día por el Estado terrorista de Israel y su padre putativo radicado en Washington.

Una ofensiva peligrosa

Otros países de la región también soportan el intervencionismo sionista, y hay que recordarlo para saber que cada una de estas visitas de sus jefes políticos y militares no son anecdóticas. Sólo basta recordar la última gira del ministro de Relaciones Exteriores israelí Avigdor Lieberman, en la que felicitó al presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez por sus “esfuerzos para frenar a la guerrilla y el narcotráfico”, y las “extraordinarias y amistosas relaciones que Colombia siempre ha tenido para con nuestra Israel”. No podía ser de otra manera, ya que el Estado sionista es el socio comercial –junto con Brasil- más importante que tiene Colombia, con exportaciones que orillan los 450 millones de dólares al año. Israel les vende a los militares colombianos armamento y equipos de telecomunicaciones para que continúen su tarea de hostigamiento a las FARC y el ELN. Gran parte de estos equipos son a su vez utilizados por los paramilitares Aguilas Negras, muy duchos en utilizar la motosierra para asesinar a miles de campesinos colombianos.

Desde hace años, asesores militares sionistas participan activamente en dictar cursos, entrenar y participar, en muchos casos, en las maniobras contrainsurgentes determinadas por el uribismo.

En su afán de ayudar a su colega Uribe, el presidente israelí Shimon Peres, autorizó hace seis meses la venta “a precios de conveniencia” de dos docenas de aviones cazabombarderos F.21. Las máquinas aéreas utilísimas para lanzar centenares de bombas en la selva colombiana, llegaron acompañadas de varios expertos y asesores, entre ellos el general retirado Israel Ziv, miembro de Counter Terrorism International, como denuncia nuestro colega José Steinsleger en el diario mexicano La Jornada. Ziv es el ex jefe de operaciones del ejército israelí, el mismo que fracasó ante la resistencia de Hezbollah en 2006.

Por otra parte, los sionistas también han descendido en Perú a través de Global CST que es una pieza esencial del complejo militar industrial israelí. Esta empresa firmó un contrato de 10 millones de dólares con el gobierno del presidente peruano Alan García para entrenar y dirigir el ejército peruano contra los remanentes de Sendero Luminoso que aún persisten en la región del Vrae.

Global CST ya vendió además al ejército peruano equipos de visión nocturna por valor de 3 millones de dólares. También negocia armamento con Perú el grupo Mikal (marcas Soltam, ITL, Saymar), la segunda compañía privada israelí productora de armamento. Mikal, cuyo presidente es Avraham (Miko) Gilat, vende una amplia gama de productos, desde piezas de artillería hasta blindados ligeros, pasando por la optrónica.

En la dirección de Global CST se encuentra –otra vez- el general amigo de Uribe en Colombia, Israel Ziv.

En 2008, Global CST ideó y ayudó a ejecutar en Colombia, el rescate de Ingrid Betancourt (Operación Jaque), y planificó simultáneamente el ataque georgiano contra Osetia del Sur (operación que costó más de mil vidas).

En Honduras, la dictadura cívico-militar de Micheletti recibió, como no podía ser de otra manera, el entusiasta apoyo del gobierno israelí. Allí es muy conocido, entre los militares y policías represores, el empresario sionista Yehuda Leitner, uno de los principales proveedores de armas y gases tóxicos a los uniformados. Son los mismos que fueron arrojados profusamente durante las movilizaciones de la resistencia y también frente a la embajada de Brasil, donde reside el presidente Manuel Zelaya. En uno de esos incidentes murió asfixiada con los gases que provee Leitner la joven estudiante hondureña Wendi Elizabeth Avila, que estaba manifestando su repudio a la dictadura.

Yehuda Leitner es ex oficial del ejercito israelí, quién perteneció en los años 80 a la red de contrabando del multimillonario Gerard Latchinian, abastecedor de armas a los gusanos anticubanos Felix Rodriguez y Luis Posada Carriles en sus operaciones luego conocidas cómo escándalo Iran-Contra.

En Uruguay, donde se encuentra la principal base del Mossad israelí de Sudamérica, la presión del lobby sionista es muy poderosa. Siempre lo ha sido, pero con el gobierno de Tabaré Vázquez se han incrementado los pactos comerciales y las alianzas políticas. No por casualidad, Uruguay fue junto con Argentina uno de los grandes impulsores de que el primer TLC firmado por el flamante MERCOSUR fuera precisamente con lsrael. Y tampoco pasó desapercibida la felicitación y agradecimiento a la Cancillería uruguaya, formulada por la Confederación israelita local, por haberse abstenido en la reciente votación en Naciones Unidas sobre el Informe Goldstone, que denuncia las atrocidades cometidas por los sionistas en su ataque a Gaza a principios de este año.

Como se puede ver, el sionismo no descansa en su afán de proyectar su ideología y práctica expansionista por Latinoamérica. El problema es tener conciencia de ello, y sobre todo, presionar a los respectivos gobiernos para que no se sigan poniendo de rodillas frente a estos nuevos émulos del nazismo.


LO QUE NO SABÍAS DE LA GUERRA SIONISTA

Noviembre 12, 2009

Fuente: Cazachamucos

Más detalles macabros acerca de la verdad de la guerra sionista sobre los pueblos y las culturas de la Tierra.


Los sionistas vienen por el agua (Sudamérica)

Octubre 20, 2009

Fuente: Magna1488

A los judíos no les bastan sus planes para adueñarse de la Patagonia argentina y chilena, tanto estadounidenses como israelíes tienen sus ojos puestos en el Acuífero Guraní, una de las reservas de agua dulce más grandes del mundo (propiedad de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay).

El rol de Douglas Tompkins (el brazo del sionismo en Sudamérica), los políticos apátridas que venden nuestros recursos, el interés del Banco Mundial en que nosotros, sus dueños, no manejemos ni utilicemos esos recursos..

El poder judeo sionista, con la lupa sobre el próximo recurso estratégico: El agua.


AMIA: La falsa acusación a Irán

Julio 31, 2009

Fuente: Magna1488

Basta de mentiras, basta de usar a la Argentina y abusar de la honestidad de su pueblo para mentirle y manipularlo. No hay pruebas fehacientes contra Irán en la causa AMIA, manchada de corrupción e intereses ajenos al país.

La causa AMIA es parte de un operativo masivo e internacional de acción/guerra psicológica tendiente a favorecer la intervención militar estadounidense en favor de Israel y a alinear la opinión pública mundial en apoyo de Israel. Así, Medio Oriente se transformará en un enorme campo de batalla con el probable uso de armas nucleares por parte de Israel y EEUU. Y la Argentina estará directamente involucrada en esa guerra imperial a raíz de la peligrosísima política exterior llevada a cabo por Los Kirchner

La actitud asumida por la Administración Kirchner en la Causa AMIA es probablemente uno de los comportamientos políticos más irresponsables y serviles de la Historia Argentina y conlleva una peligrosidad sin precedentes en el marco de las nuevas relaciones carnales de las actuales autoridades con el Gobierno Estadounidense y con el Lobby Judío Mundial.

No dejemos que el sionismo nos maneje y nos diga qué pensar, no seamos títeres del plan para demonizar a la respetable República de Irán.


Cristina K: Una sionista gobernando Argentina

Julio 31, 2009

Fuente: Magna1488

Se dice que Cristina Fernández Wilhelm de Kirchner es hija de madre judía..¿lo será? No sabemos, lo que si sabemos es que actúa como una verdadera judía sionista.

Este video muestra su devoción por satisfacer las exigencias del lobby sionista presente en Argentina, y cómo en lugar de gobarnar para el pueblo argentino, ella prioriza a la minoría judía.

Vean hasta el final, hay un bonus.

Cristina Kirchner, la mayor sionista de Argentina, traidora a la patria.


La estafa del antisemitismo y el avance sionista en Buenos Aires

Junio 8, 2009

Fuente: Magna1488


El sionista que se está adueñando de Argentina

Junio 8, 2009


Alex Jones sobre la implicación sionista y los crímenes de Israel

Junio 4, 2009


El sionismo de Hitler

Mayo 16, 2009

David Comedi
Rebelión

Un texto del historiador Max Weber

Cuando los antisemitas, o más propiamente, los enemigos de los judíos, notaron, después de lanzar contra ellos a lo largo de la historia diversas persecuciones, incluso las más sangrientas, que no habría forma de deshacerse de sus odiados, intentaron entonces una novedosa estrategia: el sionismo.

El nacionalismo había surgido en Europa como una forma de emancipación colectiva de los pueblos y ofreció un “interesante” método de segregación. Los judíos serían identificados como un pueblo distinto, “el pueblo judío”, y como tal quedaría discriminado. No formaría parte de las naciones que estaban naciendo.

Muchos judíos protestaron y denunciaron este plan. Querían integrarse a las naciones nacientes, se identificaban con las ideas libertadoras que soplaban en el viento de la época. Pero sus voces fueron siendo tragadas gradualmente porque la destructiva alianza del antisemitismo con el sionismo ya había sido sellada. Era el arma última que sería usada contra ellos; la más mortífera, porque funcionaría como una bomba de tiempo progresiva que iría atacándolos desde dentro.

Se cuenta que el sionismo político nació en el siglo XIX de una reflexión de Teodoro Hertzl (1860-1904) acerca del “caso Dreyfus”, un militar francés judío que fue injustamente inculpado de traición, aparentemente por motivaciones antisemitas. Hertzl razonó que los antisemitas tenían de alguna forma razón, y que los judíos eran un pueblo distinto que no pertenecía a la nación en la cual vivían. Aun si ya vivían en el seno de la misma desde muchas generaciones atrás, algún fenómeno especial marcaba al judío como diferente. No era la religión (Hertzl mismo no era para nada religioso), tampoco la cultura, pues muchos judíos perseguidos compartían y se identificaban con la misma cultura de las naciones donde vivían. En realidad, al proponer el sionismo político, Hertzl estaba aceptando la tesis de sus supuestos enemigos, los antisemitas. Estaba aceptando un prejuicio discriminatorio como una realidad. Adoptaba, por así decirlo, el viejo dicho de “si no puedes con tus enemigos, únete a ellos”.

Por eso mismo, no es una sorpresa constatar que el mismísimo Hitler, que desconfiaba profundamente de los judíos y fundó el nazismo, una ideología de supremacía racial segregacionista de fuerte sesgo antisemita, y que llevó a una de las peores masacres de judíos de la historia, haya apoyado decisivamente al sionismo y a la construcción del Estado de Israel en sus comienzos como gobernante de Alemania. Sí: Hitler, considerado tal vez el peor enemigo de los judíos por la mayoría de los historiadores, incluso negoció directamente con los sionistas, intercambió cartas y colaboró activamente con ellos, como lo demuestra el artículo del historiado Mark Weber, trascripto abajo. Y no hace falta recordar la mayor contribución de Hitler al sionismo a través de las masacres que él mismo y su régimen asestaron a los judíos de Europa. Se sabe que la decisión de la Organización de las Naciones de apoyar decisivamente la partición de Palestina en 1947 y la creación de un Estado judío estuvo directamente influenciada por los horrores del Holocausto nazi. Con esto, Hitler se convirtió en el mayor colaborador del sionismo de la historia, pues dejó enmudecidos a los mayores detractores del sionismo que había en la época, que no eran pocos, incluso dentro del judaísmo. El Holocausto nazi contribuyó a la conversión masiva al sionismo, tanto de judíos como de personas de otras ascendencias.

El sionismo, en mi opinión, es decididamente una forma de antisemitismo. La peor, porque destruye al judío desde adentro. Lo corrompe, lo aleja de su esencia humana, porque, como ideología, es un conjunto de falacias diseñadas para confundir y reemplazar al ser, a la condición del hombre natural, por una condición ficticia: la de miembro de una secta, la secta sionista. El sionista es aquel que sucumbe a la teoría antisemita, que no está basada en nada más que la ignorancia, y que se asume como un perseguido que justifica, como lo hacía Herzl, esa persecución porque se cree diferente.

Es por eso que hoy la lucha desde dentro del judaísmo para desenmascarar y desarticular al sionismo y a su criatura, el Estado de Israel, es una lucha esencial por la libertad del ser.

Los dejo con el artículo del historiador Mark Weber.

El Sionismo y el Tercer Reich

Mark Weber(*)

Traducido del original publicado en Inglés en The Journal of Historical Review, Julio-Agosto de 1993 (Vol. 13, No. 4), pp. 29–37

A principios de 1935, un navío de pasajeros con rumbo al puerto de Haifa, en Palestina, dejaba el puerto alemán de Bremerhaven. En su popa llevaba escrito su nombre en letras hebreas, “Tel Aviv”, mientras una bandera con la esvástica nazi flameaba en el mástil. Y aunque la nave era propiedad de los sionistas, su capitán era un miembro del Partido Nacional Socialista Alemán. Muchos años después, un viajero a bordo la nave, revocó esta simbólica combinación como un “absurdo metafísico”. (1) Absurdo o no, ésta es sólo una ilustración de un capítulo poco conocido de la historia: La colaboración en un amplio rango entre el sionismo y el Tercer Reich de Hitler.

Propósitos Comunes

Durante años, pueblos de diferentes países se han enfrentado con la “cuestión judía”: es decir, ¿Cuál es el papel apropiado de los judíos en la sociedad no-judía? Durante los años treinta, los sionistas judíos y los alemanes nacional-socialistas compartieron una visión similar de cómo tratar con este confuso problema. Ellos estaban de acuerdo que los judíos y los alemanes eran de nacionalidades claramente diferentes y que los judíos no pertenecían a Alemania. Los judíos que viven por consiguiente en el Reich no debían ser considerados como “alemanes de fe judía”, sino como miembros de una comunidad nacional separada. El sionismo (nacionalismo judío) también implicaba una obligación de los judíos sionistas de reasentarse en Palestina, “la patria judía”.

Difícilmente podrían considerarse como sinceros sionistas y simultáneamente exigir iguales derechos en Alemania o en cualquier otro país “extranjero.”

Theodor Herzl (1860-1904), el fundador del sionismo moderno, sostuvo que el antisemitismo no es una aberración, sino una natural y completamente entendible respuesta del no-judío a la conducta y actitud extranjera judía. La única solución, él defendía, es que los judíos debían reconocer la realidad y vivir en un estado separado de su propiedad. “La Cuestión Judía existe en dondequiera que los judíos vivan en números notables”, escribió él en su trabajo más influyente, “El Estado Judío”.

“Donde no exista, es fundada por la llegada de judíos… creo que entiendo el antisemitismo, el cual es un fenómeno muy complejo. Considero este desarrollo como un judío, sin odio o miedo”. La Cuestión Judía, sostuvo él, no es social o religiosa. “Es una cuestión nacional. Para resolverla debemos, sobre todo, hacerla un problema político internacional… “Independientemente de su ciudadanía, insistió Herzl, los judíos no constituyen meramente una comunidad religiosa, sino una nacionalidad, un pueblo, un Volk (2). El sionismo, escribió Herzl, ofreció al mundo una bienvenida “solución final a la Cuestión Judía” (3).

Seis meses después de que Hitler llegara al poder, la Federación sionista de Alemania (por lejos el grupo sionista más grande de aquel país) emitió un detallado memorándum al nuevo gobierno que revisaba las relaciones judío-alemanas y formalmente ofrecía el apoyo sionista para “resolver” la molesta “cuestión Judía”. El primer paso sugerido, debía ser un franco reconocimiento de las fundamentales diferencias de nacionalidad (4)”.

“El sionismo no tiene ilusiones sobre la dificultad de la condición judía, la cual consiste, sobre todo, en un modelo ocupacional anormal y en la falla de una actitud intelectual y moral no arraigada en una propia tradición. El sionismo ha reconocido hace décadas que como resultado de las tendencias a la asimilación, síntomas de deterioro debían comenzar a aparecer….

El sionismo cree que el renacimiento de la vida nacional de un pueblo, el cual está ocurriendo ahora en Alemania a través del énfasis de su carácter cristiano y nacional, también debe suceder en el grupo nacional judío. Para las personas judías, también, el origen nacional, la religión, el destino común y un sentido de ser únicos, deben ser de decisiva importancia en la configuración de su existencia. Esto significa que el individualismo egoísta de la era liberal debe superarse y debe reemplazarse con un sentido de comunidad y de responsabilidad colectiva….

Creemos que precisamente es la nueva Alemania [Nacional Socialista] que puede, a través de una determinación audaz en el manejo de la cuestión judía, dar un paso decisivo hacia la superación del problema, el cual, en verdad, tendrá que ser tratado por la mayoría de los pueblos europeos…

Nuestro reconocimiento de la nacionalidad judía mantiene una relación clara y sincera con el pueblo alemán y sus realidades nacional y racial. Precisamente porque no deseamos falsificar estos principios, porque nosotros también estamos contra el matrimonio mixto y estamos a favor de mantener la pureza del grupo judío y rechazamos cualquier trasgresión en el dominio cultural, nosotros – habiendo sido educados en el idioma y la cultura alemanes – podemos mostrar un interés en los trabajos y valores de la cultura alemana con admiración y simpatía interna…

Por sus prácticos objetivos, el sionismo espera ser capaz de ganar la colaboración incluso de un gobierno fundamentalmente hostil a los judíos, porque al tratar con la cuestión judía no están envueltos los sentimentalismos sino un problema real cuya solución interesa a todas las personas y, en el actual momento, sobre todo a los alemanes…

La propaganda del Boicot- tal como se está llevando a cabo, actualmente, de muchas maneras contra Alemania – es en esencia no-sionista, porque el sionismo no quiere dar batalla sino convencer y construir…

No somos ciegos al hecho de que la Cuestión Judía existe y continuará existiendo. De la situación anormal de los judíos, resultan desventajas severas para ellos, pero también condiciones escasamente tolerables para otras personas.”

El diario de la Federación, el Jüdische Rundschau (“Jewish Review”), proclamó el mismo mensaje: “El sionismo reconoce la existencia de un problema judío y desea una solución constructiva y de largo alcance. Para este propósito, el sionismo desea obtener la ayuda de todos los pueblos, sea ésta en pro o anti-judía, porque en su opinión, estamos tratando aquí, más con un problema concreto que uno sentimental, la solución en la cual todos los pueblos están interesados” (5). Un joven Rabino de Berlín, Joachim Prinz, que más tarde se estableció en los Estados Unidos y se puso a la cabeza del Congreso Judío Norteamericano, escribió en su libro de 1934, Wir Juden (”Nosotros los judíos”), que la revolución Nacional Socialista en Alemania significó “Judaísmo para los judíos.” Él explicó: “Ningún subterfugio puede salvarnos ahora. En lugar de asimilación deseamos un nuevo concepto: el reconocimiento de la nación judía y de la raza judía. (6)

Colaboración activa

Sobre esta base de ideologías similares sobre etnicidad y nacionalismo, los nacional socialistas y sionistas trabajaron juntos para lo que cada grupo creía correspondía a su propio interés nacional. Como resultado, el gobierno de Hitler apoyó vigorosamente al sionismo y la emigración judía a Palestina desde 1933 hasta 1940-41, cuando el inicio de la Segunda Guerra Mundial impidió una colaboración más extensa.

Así como el Tercer Reich se volvió más fuerte, muchos judíos alemanes, probablemente una mayoría, continuaron considerándose, a menudo con un considerable orgullo, primero como alemanes. Pocos eran los entusiastas de alzar sus raíces para comenzar una nueva vida en la lejana Palestina. No obstante, más y más judíos alemanes se convirtieron al sionismo durante este período. Hasta finales de 1938, el movimiento sionista floreció en Alemania bajo Hitler. La circulación del quincenal Jüdische Rundschau de la Federación Sionista creció enormemente. Se publicaron numerosos libros sionistas. “El trabajo sionista funcionaba perfecto” en Alemania durante esos años, hace notar la Enciclopedia Judaica. Una convención sionista llevada a cabo en Berlín en 1936 refleja “en su composición, la vigorosa vida partidaria de los sionistas alemanes.”(7)

Las SS fueron particularmente entusiastas en su apoyo al sionismo. Un informe interno de junio de 1936 de las SS insta al apoyo activo y de amplio rango al sionismo tanto por el gobierno y el Partido como la mejor manera de alentar la emigración de los judíos de Alemania a Palestina. Esto requeriría aumentar la auto estima judía. Escuelas judías, ligas de deportes judías, organizaciones culturales judías – resumiendo, todo aquello que alentara esta nueva conciencia y conocimiento de sí mismo – debe ser promovida, recomienda el informe (8). El funcionario de la SS, Leopold von Mildenstein y el funcionario de la Federación Sionista, Kurt Tuchler, recorrieron juntos Palestina durante seis meses para evaluar allí el desarrollo sionista. Basado en sus observaciones de primera mano, von Mildenstein escribió una serie de doce artículos ilustrados para el importante diario de Berlín, Der Angriff que apareció a finales de 1934 bajo el encabezado “Un Viaje Nazi a Palestina”. La serie expresaba gran admiración por el espíritu pionero y los logros de los colonos judíos.

“El auto-desarrollo sionista,” escribió von Mildenstein, “ha producido un nuevo tipo de judío.” Él alabó al sionismo como un gran beneficio para el pueblo judío y para el mundo entero. “Una patria judía en Palestina”, escribió en su artículo final, “apunta a la forma de curar una herida de largos siglos en el cuerpo del mundo: la cuestión judía”. Der Angriff emitió una medalla especial, con una Esvástica en un lado y una Estrella de David en el otro, para conmemorar la visita conjunta SS-Sionista.

Unos meses después de que los artículos aparecieron, von Mildenstein fue promovido para dirigir el Departamento de Asuntos Judíos del Servicio de Seguridad de las SS con el objeto de apoyar la emigración sionista y desarrollarla más eficazmente. (9)

El periódico oficial de la SS, Das Schwarze Korps, proclamó su apoyo al sionismo en la editorial de la primera página en mayo 1935: “Puede no ser lejano el tiempo en que Palestina podrá de nuevo recibir a sus hijos que han estado alejados de ella por más de mil años. Nuestros mejores deseos, junto con la buena voluntad oficial, van con ellos”. (10) Cuatro meses después, un artículo similar aparecía en el periódico de la SS: (11)

“El reconocimiento del Judaísmo como una comunidad racial basada en la sangre y no en la religión llevó al gobierno alemán a garantizar sin reservas la separación racial de su comunidad. El gobierno en sí mismo se encuentra en completo acuerdo con el gran movimiento espiritual dentro del Judaísmo, el llamado sionismo, con su reconocimiento de la solidaridad del Judaísmo alrededor del mundo y su rechazo a todas las nociones de asimilación. Sobre esta base, Alemania emprende medidas que jugarán ciertamente un papel significante en el futuro, en el manejo del problema judío alrededor del mundo.”

La principal línea naviera alemana comenzó el servicio directo de navíos de pasajeros desde Hamburgo a Haifa, Palestina, en octubre 1933, entregaba comida “estrictamente judía” (Kosher) en sus naves, bajo la vigilancia del rabinato de Hamburgo”. (12)

Con el apoyo oficial, los sionistas trabajaron sin descanso para “reeducar” a los judíos de Alemania. Tal como el historiador norteamericano, Francis Nicosia, lo puso en su estudio en 1985, ‘El Tercer Reich y la Cuestión Palestina’: “Los sionistas fueron alentados a llevar su mensaje a la comunidad judía, colectar dinero, mostrar películas sobre Palestina y, en general, educar a los judíos alemanes sobre Palestina. Hubo una considerable presión para enseñar a los judíos en Alemania a dejar de identificarse como alemanes para despertar en ellos una nueva identidad nacional judía.” (13)

En una entrevista después de la guerra, el ex dirigente máximo de la Federación Sionista de Alemania, Dr. Hans Friedenthal, resumió la situación: “La Gestapo hizo de todo en aquellos días para promover la emigración, particularmente a Palestina. Recibimos a menudo su ayuda cuando requeríamos algo de otras autoridades con respecto a la preparación para la emigración.” (14)

En el Congreso de septiembre de 1935 del Partido Nacional Socialista, el Reichstag adoptó las llamadas “leyes de Nuremberg” que prohibieron los matrimonios y las relaciones sexuales entre judíos y alemanes y, en efecto, proclamó a los judíos como una nacionalidad minoritaria extranjera. Después de unos días el sionista Jüdische Rundschau, en su editorial, dio la bienvenida a las nuevas medidas: (15) “Alemania… está de acuerdo en las demandas del Congreso Sionista Mundial cuando ha declarado a los judíos que viven ahora en Alemania como una minoría nacional. Una vez que los judíos han sido caratulados como una minoría nacional, es nuevamente posible establecer relaciones normales entre la nación alemana y el Judaísmo. Las nuevas leyes dan a la minoría judía en Alemania su propia vida cultural, su propia vida nacional. En el futuro podrá formar sus propias escuelas, su propio teatro y sus propias asociaciones deportivas. Resumiendo, podrá crear su propio futuro en todos los aspectos de vida nacional…

Alemania le ha dado a la minoría judía la oportunidad de vivir por sí misma y está ofreciendo la protección estatal para esta vida separada de la minoría judía: El proceso de crecimiento de la judería hacia una nación será por ello alentado y se hará una contribución al establecimiento de relaciones más tolerables entre las dos naciones.

Georg Kareski, jefe máximo, tanto de la Organización “Revisionista” del Estado sionista y de la Liga Cultural judía, y ex jefe máximo de la Comunidad Judía de Berlín, declaró en una entrevista con el diario Der Angriff de Berlín a finales de 1935: (16)

“Durante muchos años he considerado una completa separación de los asuntos culturales de los dos pueblos [judíos y alemanes] como pre-condición para vivir juntos sin conflictos… he apoyado tal separación por mucho tiempo, con tal de que sea basada en el respeto de las nacionalidades extranjeras. Las Leyes de Nuremberg… me parecen, aparte de sus provisiones legales, conformar completamente este deseo para una vida separada basada en el respeto mutuo… Esta interrupción del proceso de disolución en muchas comunidades judías, que se había promovido a través de los matrimonios mixtos, es por consiguiente, del punto de vista judío, completamente bienvenida.”

Líderes sionistas en otros países, se hicieron eco de estas visiones. Stephen S. Wise, Presidente del Congreso Judío Norteamericano y del Congreso Judío Mundial, dijo en una reunión en Nueva York en junio de 1938: “Yo no soy un ciudadano norteamericano de la fe judía, soy un judío… Hitler tenía razón en una cosa. Él llamó a las personas judías una raza y nosotros somos una raza.” (17) El especialista en asuntos judíos del Ministerio del Interior, Dr. Bernhard Lösener, expresó el apoyo al sionismo en un artículo que apareció en noviembre de1935 emitido por el oficialista Reichsverwaltungsblatt: (18)

“Si los judíos ya tuvieran su propio estado en que la mayoría de ellos pudiese asentarse, entonces la cuestión judía podría considerarse completamente resuelta hoy en día, también para los judíos mismos. La menor cantidad de oposición a las ideas que sustentan las Leyes de Nuremberg ha sido dada a conocer por los sionistas, porque ellos comprenden de una vez que estas leyes representan, también, la única solución correcta para las personas judías. Porque cada nación debe tener su propio Estado como expresión exterior de su particular nacionalidad.

En cooperación con las autoridades alemanas, los grupos sionistas organizaron una red de unos cuarenta campamentos y centros agrícolas a lo largo de Alemania en donde los posibles colonos serían entrenados para su nueva vida en Palestina. Aunque las Leyes de Nuremberg prohíbían a los judíos desplegar la bandera alemana, se garantizó específicamente a los judíos el derecho para desplegar el emblema judío azul y blanco. La bandera que sería, algún día, adoptada por Israel flameó en los campamentos y Centros sionistas en la Alemania de Hitler.(19)

El servicio de seguridad de Himmler cooperó con el Haganah, la organización militar sionista clandestina en Palestina. La agencia de la SS le pagó a Feivel Polkes, oficial de Haganah, por información sobre la situación en Palestina y por la ayuda dirigiendo la emigración judía a ese país. Entretanto, el Haganah se mantuvo bien informado sobre los planes alemanes por un espía que logró incluso implantar en la oficina principal de la SS en Berlín.(20) La colaboración de Haganah-SS incluyó entregas secretas de armamento alemán a los colonos judíos para usarlas en choques con los Árabes Palestinos. (21)

Como consecuencia del “Kristallnacht”, estallidos de violencia y destrucción de noviembre 1938, la SS ayudó rápidamente a la organización sionista a levantarse y continuar su trabajo en Alemania, aunque, ahora, bajo una vigilancia más restringida. (22)

Reservas oficiales

El apoyo alemán al sionismo no fue ilimitado. El gobierno y funcionarios del Partido estaban muy atentos a la continua campaña de las poderosas comunidades judías en los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países para movilizar a “sus” gobiernos y ciudadanos judíos contra Alemania.

Mientras que la Judería mundial permaneciera implacablemente hostil hacia la Alemania Nacional Socialista, y mientras que la gran mayoría de judíos alrededor del mundo mostrara pocos deseos para asentarse en la “tierra prometida” sionista, un estado judío soberano en Palestina no resolvería realmente la cuestión judía internacional. En cambio, razonaron los funcionarios alemanes, fortalecería inmensamente esta peligrosa campaña anti-alemana. Por consiguiente, el apoyo alemán hacia el sionismo se limitó al apoyo a una patria judía en Palestina bajo control británico, no un estado judío soberano (23). Un estado judío en Palestina, informaba el Ministro de relaciones exteriores a los diplomáticos en junio de 1937, no estaría en el interés de Alemania porque no podría absorber a todos los judíos alrededor del mundo y sólo serviría como una base de poder adicional para la Judería internacional, de la misma manera como Moscú sirvió como base para el comunismo (24).

Reflejando algo de cambio en la política oficial, la prensa alemana expresó una mayor simpatía en 1937 con la resistencia Árabe Palestina a las ambiciones sionistas, en un momento en que las tensiones y los choques entre judíos y árabes en Palestina aumentaban progresivamente (25).

En una circular del boletín de la Oficina de Extranjería del 22 de junio de 1937, advirtió que a pesar del apoyo al reasentamiento de los judíos en Palestina, “sería, no obstante, un error asumir que Alemania apoye la formación de una estructura estatal en Palestina bajo alguna forma de control judío. En vista de la agitación anti-alemana de la Judería Internacional, Alemania no puede estar de acuerdo con que la formación de un estado Palestino judío ayudaría al desarrollo pacífico de las naciones del mundo (26)”. “La proclamación de un estado judío o una Palestina administrada por los judíos”, advirtió un memorándum interno de la sección de asuntos judíos de la SS, “crearía para Alemania un nuevo enemigo, uno que tendría una profunda influencia en los desarrollos del cercano Oriente”. Otra agencia de la SS predijo que un estado judío “trabajaría para otorgar protección especial como minoría a los judíos en cada país, dando por consiguiente protección legal a la actividad de explotación de la Judería mundial”. (27) En enero de 1939, el nuevo ministro del exterior de Hitler, Joachim von Ribbentrop, igualmente advirtió en otro boletín que “Alemania debe considerar como peligrosa la formación de un estado judío” porque “traería consigo un crecimiento internacional de poder a la Judería mundial”. (28)

El propio Hitler analizó totalmente este problema en forma personal a principios de 1938 y, a pesar de su duradero escepticismo por las ambiciones sionistas y presentimientos que sus políticas podrían contribuir a la formación de un estado judío, decidió apoyar aún más vigorosamente la migración judía a Palestina. La perspectiva de librar a Alemania de sus judíos, concluyó, pesaría más que los posibles peligros.(29)

Entretanto, el gobierno británico impuso incluso más drásticas restricciones a la inmigración judía en Palestina en 1937, 1938 y 1939.

En respuesta, el servicio de seguridad de la SS concluyó una alianza secreta con la agencia clandestina sionista, Mossad le-Aliya. Acordaron pasar ilegalmente de contrabando a los judíos a Palestina. Como resultado de esta intensiva colaboración, varios convoyes de naves tuvieron éxito en alcanzar Palestina, burlando las lanchas británicas. La migración judía, legal e ilegal, desde Alemania (incluso de Austria) a Palestina aumentó dramáticamente en 1938 y 1939. En octubre de 1939 estaba fijada la salida de otros 10,000 judíos, pero la erupción de la guerra en septiembre llevó a fin este esfuerzo. De todas maneras, las autoridades alemanas continuaron promoviendo indirectamente la emigración judía a Palestina durante 1940 y 1941. (30) Inclusive, hasta marzo de 1942, por lo menos un “kibbutz” sionista, campo de entrenamiento para emigrantes potenciales, continuó operando oficialmente autorizado en la Alemania de Hitler. (31)

El Acuerdo de Traslado (“Transfer”)

La pieza central de la cooperación alemana-sionista durante la era de Hitler fue el Acuerdo de Traslado, un pacto que permitió a decenas de miles de judíos alemanes emigrar a Palestina con su riqueza. El Acuerdo, también conocido como el Ha’avara (palabra hebrea para “traslado”), se llevó a cabo en agosto de 1933, como consecuencia de las conversaciones entre los funcionarios alemanes y Chaim Arlosoroff, Secretario Político de la Agencia judía, el centro Palestino de la Organización Sionista Mundial. (32)

A través de este raro acuerdo, cada judío comprometido a viajar a Palestina depositaba dinero en una cuenta especial en Alemania. El dinero era usado para comprar herramientas agrícolas, materiales de construcción, bombas de agua, fertilizantes, etc., de fabricación alemana, los cuales eran exportados a Palestina y vendidos allí por la compañía de propiedad judía Ha’avara en Tel-Aviv. El dinero de las ventas se le entregaba al emigrante judío a su llegada a Palestina en la misma cantidad correspondiente a su dinero depositado en Alemania. Los bienes alemanes entraron a raudales en Palestina a través del Ha’avara que fue complementado un corto tiempo después con un acuerdo de trueque por el cual se intercambiaron naranjas de Palestina por madera alemana, automóviles, maquinaria agrícola y otros bienes. El Acuerdo, entonces, sirvió al objetivo sionista de traer colonos judíos y capital de desarrollo a Palestina, mientras, simultáneamente, servía a la meta alemana de librar el país de un grupo extranjero no deseado.

Delegados al Congreso Sionista de Praga en 1933 debatieron vigorosamente los méritos del Acuerdo. Algunos temieron que el pacto minara el boicot económico judío internacional contra Alemania. Pero los funcionarios sionistas tranquilizaron al Congreso. Sam Cohen, una figura importante detrás del acuerdo de Ha’avara, enfatizó que el Acuerdo no era económicamente ventajoso para Alemania. Arthur Ruppin, un especialista en emigración de la Organización Sionista que había ayudado a negociar el pacto, apuntó a que “el Acuerdo de Traslado de ninguna forma interfería con el movimiento del boicot, ya que ningún dinero fresco fluiría hacia Alemania como resultado del acuerdo… (33) El Congreso Sionista que se llevó a cabo en Suiza en 1935, aprobó el pacto abrumadoramente. En 1936, la Agencia judía (“gobierno sombra” sionista en Palestina) tomó el control directo del Ha’avara, el cual funcionó en efecto, hasta que la Segunda Guerra Mundial forzó su abandono.

Algunos funcionarios alemanes se opusieron al acuerdo. El Cónsul General de Alemania en Jerusalén, Hans Döhle, por ejemplo, criticó en gran forma y en varias ocasiones el Acuerdo durante 1937. Él señaló el costo que significaría para el comercio exterior de Alemania si los productos exportados a Palestina a través del acuerdo serían vendidos en otra parte. El monopolio de Ha’avara en la venta de los bienes alemanes a Palestina a través de una agencia judía encolerizó naturalmente a los hombres de negocios tanto alemanes como árabes. El apoyo oficial alemán al sionismo podría llevar a una pérdida de mercados alemanes a lo largo del mundo árabe. El gobierno británico también notó el acuerdo. (34) Un boletín interno de la Oficina Exterior alemana de junio de 1937 se refirió a los “sacrificios del intercambio exterior” que resultaban de la Ha’avara (35).

Un memorándum interno de diciembre 1937 emitido por el Ministerio del Interior alemán revisó el impacto del Acuerdo de Traslado: “No hay ninguna duda de que el arreglo de Ha’avara ha contribuido muy significativamente al rápido desarrollo de Palestina desde 1933. El Acuerdo no sólo proporcionó grandes sumas de dinero (¡desde Alemania!), sino también el grupo más inteligente de inmigrantes, y finalmente llevó allí las máquinas y los productos industriales esenciales para su desarrollo.” La ventaja principal del pacto, informaba el memorándum, era la emigración de grandes números de judíos a Palestina, el territorio-objetivo más deseable de acuerdo a los intereses de Alemania de aquel momento. Pero el documento también hacía notar las importantes desventajas señaladas por el Cónsul Döhle y otros funcionarios. De acuerdo a lo que indicaba, el Ministerio del Interior había llegado a la conclusión de que las desventajas del acuerdo pesaban ahora más que las ventajas y que, por consiguiente, debía darse por terminado.(36)

Sólo un hombre podría resolver la controversia. Hitler analizó la política personalmente en julio y septiembre de 1937 y nuevamente en enero de 1938 y cada vez decidió mantener el acuerdo de la Ha’avara. La meta de sacar a los judíos de Alemania, concluyó él, justificaba las desventajas.(37)

El Ministerio de Economía del Reich ayudó a organizar otra empresa para el traslado, la Agencia de Comercio Internacional e Inversión, o INTRIA (International Trade and Investment Agency), a través de la cual los judíos en países extranjeros podrían ayudar a los judíos alemanes a emigrar a Palestina. Se canalizaron eventualmente casi $900,000 a través del Intria a los judíos alemanes en Palestina.(38) Otros países europeos, deseosos de alentar la emigración judía, concluyeron acuerdos con los sionistas siguiendo el modelo de Ha’avara. En 1937, Polonia autorizó la fundación de la Empresa de Transferencia Halifin (palabra hebrea para “intercambio”). A finales del verano de 1939, Checoslovaquia, Rumania, Hungría e Italia habían firmado acuerdos similares. La erupción de guerra en septiembre de 1939, sin embargo, previno la aplicación en gran escala de estos acuerdos. (39)

Los logros de Ha’avara

Entre 1933 y 1941, unos 60,000 judíos alemanes emigraron a Palestina a través de Ha’avara y otros acuerdos alemán-sionistas, o aproximadamente el diez por ciento de la población judía de Alemania en 1933. (Estos judíos alemanes constituyeron aproximadamente el 15 por ciento de la población judía de Palestina en 1939.) Algunos emigrantes de Ha’avara transfirieron su considerable riqueza personal de Alemania a Palestina. Como el historiador judío Edwin Black lo ha notado: “Muchas de estas personas, sobre todo a fines de los años 30, recibieron el permiso para transferir verdaderas réplicas de sus casas y fábricas – de hecho, aproximadas réplicas de su existencia misma”. (40) La cantidad total transferida desde Alemania a Palestina a través del Ha’avara entre agosto de 1933 y a fines de 1939 fue de 8.1 millones de libras o 139.57 millones de marcos alemanes (entonces equivalente a más de $40 millones de dólares). Esta cantidad incluyó 33.9 millones de marcos alemanas ($13.8 millón de dólares) entregados por el Reichsbank en conexión con el acuerdo. (41)

El historiador Black ha estimado que un adicional de $70 millones de dólares pueden haber fluido a Palestina a través del corolario de acuerdos comerciales alemanes y las transacciones bancarias internacionales especiales. Los fondos alemanes tuvieron un gran impacto en un territorio tan subdesarrollado como Palestina lo estaba en los años treinta, señaló él.

Varias de las mayores empresas industriales fueron construidas con capitales de Alemania, incluyendo la empresa de aguas Mekoroth y la empresa textil Lodzia. “La afluencia de los bienes y capital de Ha’avara, concluye Black, produjo una explosión económica en la Palestina judía” y fue “un factor indispensable en la creación del Estado de Israel”. (42) El acuerdo de Ha’avara contribuyó grandemente al desarrollo judío en Palestina y así, indirectamente, a la fundación del Estado israelita. Una circular del boletín de enero de 1939 del Ministerio del Exterior alemán informó, con algún presentimiento que “el traslado de la propiedad judía fuera de Alemania [a través del acuerdo de Ha’avara] contribuyó en no poca magnitud a la construcción de un Estado judío en Palestina”. (43) Ex funcionarios de la compañía Ha’avara en Palestina confirmaron esta visión en un estudio detallado del Acuerdo de Traslado publicado en 1972: “La actividad económica resultante de la entrada de capitales alemanes y las transferencias de Ha’avara a los sectores privados y públicos fueron importantísimas para el desarrollo del país. Muchas industrias y empresas comerciales nuevas establecidas en la Palestina judía y numerosas compañías que son enormemente importantes incluso hoy en la economía del Estado de Israel deben su existencia al Ha’avara”. (44)

El Dr. Ludwig Pinner, funcionario de la Compañía Ha’avara en Tel Aviv durante los años treinta, comentó después que la excepcional competencia de los inmigrantes de Ha’avara contribuyeron” “decididamente al desarrollo económico, social, cultural y educativo de la comunidad judía de Palestina.” (45)

El Acuerdo del Traslado es el ejemplo más elocuente de la cooperación entre la Alemania de Hitler y el sionismo internacional. A través de este pacto, el Tercer Reich de Hitler hizo más que cualquier otro gobierno durante los años treinta para apoyar el desarrollo judío en Palestina.

Sionistas ofrecen una alianza militar a Hitler

A principios de Enero de 1941, una pequeña pero importante organización sionista entregó una propuesta formal a los diplomáticos alemanes en Beirut para una alianza político-militar con la Alemania en guerra. La oferta fue hecha por organización radical secreta “Luchadores para la Liberación de Israel”, más conocida como el clan Lehi o Stern. Su líder, Avraham Stern, había roto recientemente con los radicales nacionalistas “Organización Nacional Militar” (irgun Zvai Leumi, NMO por sus siglas en inglés) por la actitud del grupo hacia Gran Bretaña, la cual había prohibido eficazmente el asentamiento de judíos en Palestina. Stern consideraba a Bretaña como el enemigo principal del sionismo.

Vale la pena citar en cierta medida esta notable propuesta sionista “para la solución de la cuestión judía en Europa y la participación activa del NMO [Lehi o Stern] en la guerra como aliado de Alemania”(46):

“En sus discursos y declaraciones, los principales estadistas de la Alemania Nacional Socialista han enfatizado a menudo que un Nuevo Orden en Europa requiere como requisito previo, una solución radical de la cuestión judía mediante la evacuación. (”Europa libre de Judíos”)

La evacuación masiva de judíos de Europa es una condición previa para resolver la cuestión judía. Sin embargo, la única manera que esto puede ser totalmente logrado es a través del asentamiento de estas masas en la patria del pueblo Judío, Palestina, y por el establecimiento de un estado judío en sus límites históricos.

La meta de la actividad política y los años de lucha del Movimiento de liberación de Palestina, la Organización Militar Nacional en Palestina (Irgun Zvai Leumi), busca resolver el problema judío de esta manera y así liberar completamente al pueblo judío para siempre.

El NMO, que está muy familiarizado con los buenos deseos del gobierno del Reich alemán y sus oficiales hacia las actividades sionistas dentro de Alemania y el programa de la emigración sionista, deja ver que:

1. Intereses comunes pueden existir entre un Nuevo Orden europeo basado en el concepto alemán y las verdaderas aspiraciones nacionales del pueblo judío tal como las encarna el NMO.

2. La cooperación es posible entre la Nueva Alemania y una renovada Judería nacionalista [Hebr_ertum].

3. El establecimiento del Estado judío histórico sobre una base nacionalista y totalitaria y unida por tratados con el Reich alemán, estaría en el interés de mantener y fortalecer la futura posición alemana de poder en el Medio Oriente.

En base a estas consideraciones y en la condición de que el gobierno del Reich alemán reconoce las aspiraciones nacionales del Movimiento de Liberación de Israel arriba

expresado, el NMO en Palestina ofrece tomar parte activa en la guerra como aliado de Alemania.

Esta oferta del NMO incluiría actividades militares, políticas y de inteligencia dentro de Palestina y, después de ciertas medidas organizacionales, también fuera de Palestina. Junto con esto, los judíos de Europa serían militarmente entrenados y organizados en unidades militares bajo la dirección y orden de NMO. Ellos tomarían parte en operaciones de combate con el propósito de conquistar Palestina, si se formarse un frente como el propuesto.

La participación indirecta del Movimiento de Liberación de Israel en el Nuevo Orden de Europa, ya en la fase preparatoria, combinada con una solución radical-positiva de la cuestión judía europea en base a las aspiraciones nacionales del pueblo judío arriba expresadas, fortalecería en gran forma la fundación moral del Nuevo Orden a los ojos de toda la humanidad.

La cooperación del Movimiento de Liberación de Israel también sería consistente con un discurso reciente del Canciller del Reich alemán en que Hitler enfatizó que él utilizaría cualquier combinación y coalición con el fin de aislar y derrotar a Inglaterra.”

No hay ningún registro de respuesta alemana alguna a esta propuesta. La aceptación fue sin embargo muy improbable porque, por aquel tiempo, la política alemana era decididamente en pro de los árabes.(47) Notablemente, el grupo Stern buscó un pacto con el Tercer Reich en un momento en que las historias de que Hitler estaba decidido a exterminar a los judíos ya estaban en amplia circulación. Stern aparentemente o no creyó las historias o ellos estaban deseosos de colaborar con el mortal enemigo de su pueblo para ayudar a provocar la formación de un estado judío. (48) Un miembro importante del Lehi en el momento en que el grupo hizo esta oferta fue Yitzhak Shamir, quien más tarde sirvió como Ministro de Asuntos exteriores y luego, durante muchos de los años ochenta y hasta junio de 1992, como Primer Ministro del Estado de Israel. Como Jefe de Operaciones de Lehi, después de la muerte de Stern en 1942, Shamir organizó numerosos actos terroristas, incluyendo el asesinato del Ministro de Asuntos del Medio Oriente, en Noviembre de 1944, el británico Lord Moyne y la matanza del mediador de Naciones Unidas, el sueco Count Bernadotte.

Años después, cuando a Shamir se le preguntó por la oferta de 1941, él confirmó que estaba en conocimiento de la propuesta de alianza de su organización con Alemania en tiempos de guerra. (49)

Conclusión

A pesar de la básica hostilidad entre el régimen de Hitler y la Judería internacional, durante varios años los intereses del sionismo judío y de la Alemania Nacional Socialista coincidieron. Colaborando con los sionistas para una solución mutuamente deseable y humana a un complejo problema, el Tercer Reich estaba deseoso de hacer sacrificios en su comercio exterior, dañar las relaciones con Bretaña y encolerizar a los árabes. De hecho, durante los años treinta, ninguna nación hizo más para apoyar sustantivamente los objetivos judío-sionistas que la Alemania de Hitler.

Notas

1.W. Martini, “Hebr_isch unterm Hakenkreuz,” Die Welt (Hamburg), Jan. 10, 1975. Cited in: Klaus Polken, “The Secret Contacts: Zionism and Nazi Germany, 1933-1941,” Journal of Palestine Studies, Spring-Summer 1976, p. 65.

2.Quoted in: Ingrid Weckert, Feuerzeichen: Die “Reichskristallnacht” (Tübingen: Grabert, 1981), p. 212. See also: Th. Herzl, The Jewish State (New York: Herzl Press, 1970), pp. 33, 35, 36, and, Edwin Black, The Transfer Agreement (New York: Macmillan, 1984), p. 73.

3.Th. Herzl, “Der Kongress,” Welt, June 4, 1897. Reprinted in: Theodor Herzls zionistische Schriften (Leon Kellner, ed.), erster Teil, Berlin: Jüdischer Verlag, 1920, p. 190 (and p. 139).

4.Memo of June 21, 1933, in: L. Dawidowicz, A Holocaust Reader (New York: Behrman, 1976), pp. 150-155, and (in part) in: Francis R. Nicosia, The Third Reich and the Palestine Question (Austin: Univ. of Texas, 1985), p. 42.; On Zionism in Germany before Hitler’s assumption of power, see: Donald L. Niewyk, The Jews in Weimar Germany (Baton Rouge: 1980), pp. 94-95, 126-131, 140-143.; F. Nicosia, Third Reich (Austin: 1985), pp. 1-15.

5.Jüdische Rundschau (Berlin), June 13, 1933. Quoted in: Heinz H_hne, The Order of the Death’s Head (New York: Ballantine, pb., 1971, 1984), pp. 376-377.

6.Heinz Höhne, The Order of the Death’s Head (Ballantine, 1971, 1984), p. 376.

7.”Berlin,” Encyclopaedia Judaica (New York and Jerusalem: 1971), Vol. 5, p. 648. For a look at one aspect of this “vigorous life,” see: J.-C. Horak, “Zionist Film Propaganda in Nazi Germany,” Historical Journal of Film, Radio and Television, Vol. 4, No. 1, 1984, pp. 49-58.

8.Francis R. Nicosia, The Third Reich and the Palestine Question (1985), pp. 54-55.; Karl A. Schleunes, The Twisted Road to Auschwitz (Urbana: Univ. of Illinois, 1970, 1990), pp. 178-181.

9.Jacob Boas, “A Nazi Travels to Palestine,” History Today (London), January 1980, pp. 33-38.

10.Facsimile reprint of front page of Das Schwarze Korps, May 15, 1935, in: Janusz Piekalkiewicz, Israels Langer Arm (Frankfurt: Goverts, 1975), pp. 66-67. Also quoted in: Heinz H_hne, The Order of the Death’s Head (Ballantine, 1971, 1984), p. 377. See also: Erich Kern, ed., Verheimlichte Dokumente (Munich: FZ-Verlag, 1988), p. 184.

11.Das Schwarze Korps, Sept. 26, 1935. Quoted in: F. Nicosia, The Third Reich and the Palestine Question (1985), pp. 56-57.

12.Lenni Brenner, Zionism in the Age of the Dictators (1983), p. 83.

13.F. Nicosia, The Third Reich and the Palestine Question (1985), p. 60.

See also: F. Nicosia, “The Yishuv and the Holocaust,” The Journal of Modern History (Chicago), Vol. 64, No. 3, Sept. 1992, pp. 533-540.

14.F. Nicosia, The Third Reich and the Palestine Question (1985), p. 57.

15.Jüdische Rundschau, Sept. 17, 1935. Quoted in: Yitzhak Arad, with Y. Gutman and A. Margaliot, eds., Documents on the Holocaust (Jerusalem: Yad Vashem, 1981), pp. 82-83.

16.Der Angriff, Dec. 23, 1935, in: E. Kern, ed., Verheimlichte Dokumente (Munich: 1988), p. 148.; F. Nicosia, Third Reich (1985), p. 56.; L. Brenner, Zionism in the Age of the Dictators (1983), p. 138.; A. Margaliot, “The Reaction…,” Yad Vashem Studies (Jerusalem), vol. 12, 1977, pp. 90-91.; On Kareski’s remarkable career, see: H. Levine, “A Jewish Collaborator in Nazi Germany,” Central European History (Atlanta), Sept. 1975, pp. 251-281.

17.”Dr. Wise Urges Jews to Declare Selves as Such,” New York Herald Tribune, June 13, 1938, p. 12.

18.F. Nicosia, The Third Reich (1985), p. 53.

19.Lucy Dawidowicz, The War Against the Jews, 1933-1945 (New York: Bantam, pb., 1976), pp. 253-254.; Max Nussbaum, “Zionism Under Hitler,” Congress Weekly (New York: American Jewish Congress), Sept. 11, 1942.; F. Nicosia, The Third Reich (1985), pp. 58-60, 217.; Edwin Black, The Transfer Agreement (1984), p. 175.

20.H. H_hne, The Order of the Death’s Head (Ballantine, pb., 1984), pp. 380-382.; K. Schleunes, Twisted Road (1970, 1990), p. 226.; Secret internal SS intelligence report about F. Polkes, June 17, 1937, in: John Mendelsohn, ed., The Holocaust (New York: Garland, 1982), vol. 5, pp.62-64.

21.F. Nicosia, Third Reich (1985), pp. 63-64, 105, 219-220.

22.F. Nicosia, Third Reich (1985), p. 160.

23.This distinction is also implicit in the “Balfour Declaration” of November 1917, in which the British government expressed support for “a national home for the Jewish people” in Palestine, while carefully avoiding any mention of a Jewish state. Referring to the majority Arab population there, the Declaration went on to caution, “…it being clearly understood that nothing shall be done which may prejudice the civil and religious rights of existing non-Jewish communities in Palestine.” The complete text of the Declaration is reproduced in facsimile in: Robert John, Behind the Balfour Declaration (IHR, 1988), p. 32.

24.F. Nicosia, Third Reich (1985), p. 121.

25.F. Nicosia, Third Reich (1985), p. 124.

26.David Yisraeli, The Palestine Problem in German Politics 1889-1945 (Bar-Ilan University, Israel, 1974), p. 300.; Also in: Documents on German Foreign Policy, Series D, Vol. 5. Doc. No. 564 or 567.

27.K. Schleunes, The Twisted Road (1970, 1990), p. 209.

28.Circular of January 25, 1939. Nuremberg document 3358-PS. International Military Tribunal, Trial of the Major War Criminals Before the International Military Tribunal (Nuremberg: 1947-1949), vol. 32, pp. 242-243. Nazi Conspiracy and Aggression (Washington, DC: 1946-1948), vol. 6, pp. 92-93.

29.F. Nicosia, Third Reich (1985), pp. 141-144.; On Hitler’s critical view of Zionism in Mein Kampf, see esp. Vol. 1, Chap. 11. Quoted in: Robert Wistrich, Hitler’s Apocalypse (London: 1985), p. 155.; See also: F. Nicosia, Third Reich (1985), pp. 26-28.; Hitler told his army adjutant in 1939 and again in 1941 that he had asked the British in 1937 about transferring all of Germany’s Jews to Palestine or Egypt. The British rejected the proposal, he said, because it would cause further disorder. See: H. v. Kotze, ed., Heeresadjutant bei Hitler (Stuttgart: 1974), pp.65, 95.

30.F. Nicosia, Third Reich (1985), pp. 156, 160-164, 166-167.; H. H_hne, The Order of the Death’s Head (Ballantine, pb., 1984), pp. 392- 394.; Jon and David Kimche, The Secret Roads (London: Secker and Warburg, 1955), pp. 39-43. See also: David Yisraeli, “The Third Reich and Palestine,” Middle Eastern Studies, October 1971, p. 347.; Bernard Wasserstein, Britain and the Jews of Europe, 1939-1945 (1979), pp. 43, 49, 52, 60.; T. Kelly, “Man who fooled Nazis,” Washington Times, April 28, 1987, pp. 1B, 4B. Based on interview with Willy Perl, author of The Holocaust Conspiracy.

31.Y. Arad, et al., eds., Documents On the Holocaust (1981), p. 155. (The training kibbutz was at Neuendorf, and may have functioned even after March 1942.)

32.On the Agreement in general, see: Werner Feilchenfeld, et al., Haavara-Transfer nach Palaestina (Tübingen: Mohr/Siebeck, 1972).; David Yisraeli, “The Third Reich and the Transfer Agreement,” Journal of Contemporary History (London), No. 2, 1971, pp. 129-148.; “Haavara,” Encyclopaedia Judaica (1971), vol. 7, pp. 1012-1013.; F. Nicosia, The Third Reich and the Palestine Question (Austin: 1985), pp. 44-49.; Raul Hilberg, The Destruction of the European Jews (New York: Holmes and Meier, 1985), pp. 140-141.; The Transfer Agreement, by Edwin Black, is detailed and useful. However, it contains numerous inaccuracies and wildly erroneous conclusions. See, for example, the review by Richard S.Levy in Commentary, Sept. 1984, pp. 68-71.

33.E. Black, The Transfer Agreement (1984), pp. 328, 337.

34.On opposition to the Haavara in official German circles, see: W.Feilchenfeld, et al., Haavara-Transfer nach Palaestina (1972), pp. 31-33.;D. Yisraeli, “The Third Reich,” Journal of Contemporary History, 1971, pp.136-139.; F. Nicosia, The Third Reich and the Palestine Question, pp.126-139.; I. Weckert, Feuerzeichen (1981), pp. 226-227.; Rolf Vogel, Ein Stempel hat gefehlt (Munich: Droemer Knaur, 1977), pp. 110 ff.

35.W. Feilchenfeld, et al., Haavara-Transfer (1972), p. 31. Entire text in: David Yisraeli, The Palestine Problem in German Politics 1889-1945 (Israel: 1974), pp. 298-300.

36.Interior Ministry internal memo (signed by State Secretary W.Stuckart), Dec. 17, 1937, in: Helmut Eschwege, ed., Kennzeichen J (Berlin: 1966), pp. 132-136.

37.W. Feilchenfeld, et al, Haavara-Transfer (1972), p. 32.

38.E. Black, Transfer Agreement, pp. 376-377.

39.E. Black, Transfer Agreement (1984), pp. 376, 378.; F. Nicosia, Third Reich (1985), pp. 238-239 (n. 91).

40.E. Black, Transfer Agreement, p. 379.; F. Nicosia, Third Reich, pp.212, 255 (n. 66).

41.W. Feilchenfeld, et al., Haavara-Transfer, p. 75.; “Haavara,” Encyclopaedia Judaica, (1971), Vol. 7, p. 1013.

42.E. Black, Transfer Agreement, pp. 379, 373, 382.

43.Circular of January 25, 1939. Nuremberg document 3358-PS. International Military Tribunal, Trial of the Major War Criminals Before the International Military Tribunal (Nuremberg: 1947-1949), Vol. 32, pp. 242-243.

44.Werner Feilchenfeld, et al., Haavara-Transfer nach Palaestina (Tübingen: Mohr/Siebeck, 1972). Quoted in: Ingrid Weckert, Feuerzeichen (Tübingen: Grabert, 1981), pp. 222-223.

45.W. Feilchenfeld, et al., Haavara-Transfer nach Palaestina (1972). Quoted in: I. Weckert, Feuerzeichen (1981), p. 224.

46.Original document in German Ausw_rtiges Amt Archiv, Bestand 47- 59, E 224152 and E 234155-58. (Photocopy in author’s possession).; Complete original German text published in: David Yisraeli, The Palestine Problem in German Politics 1889-1945 (Israel: 1974), pp. 315-317. See also: Klaus Polkhen, “The Secret Contacts,” Journal of Palestine Studies, Spring-Summer 1976, pp. 78-80.; (At the time this offer was made, Stern’s Lehi group still regarded itself as the true Irgun/NMO.)

47.Arab nationalists opposed Britain, which then dominated much of the Arab world, including Egypt, Iraq and Palestine. Because Britain and Germany were at war, Germany cultivated Arab support. The leader of Palestine’s Arabs, the Grand Mufti of Jerusalem, Haj Amin el-Husseini, worked closely with Germany during the war years. After escaping from Palestine, he spoke to the Arab world over German radio and helped raise Muslim recruits in Bosnia for the Waffen SS.

48.Israel Shahak, “Yitzhak Shamir, Then and Now,” Middle East Policy (Washington, DC), Vol. 1, No. 1, (Whole No. 39), 1992, pp. 27-38.; Yehoshafat Harkabi, Israel’s Fateful Hour (New York: Harper and Row, 1988), pp. 213-214. Quoted in: Andrew J. Hurley, Israel and the New World Order (Santa Barbara, Calif.: 1991), pp. 93, 208-209.; Avishai Margalit, “The Violent Life of Yitzhak Shamir,” New York Review of Books, May 14, 1992, pp. 18-24.; Lenni Brenner, Zionism in the Age of the Dictators (1983), pp. 266-269.; L. Brenner, Jews in America Today (1986), pp. 175-177.; L. Brenner, “Yitzhak Shamir: On Hitler’s Side,” Arab Perspectives (League of Arab States), March 1984, pp. 11-13.

49.Avishai Margalit, “The Violent Life of Yitzhak Shamir,” New York Review of Books, May 14, 1992, pp. 18-24.; Lenni Brenner, Zionism in the Age of the Dictators (1983), pp. 266-269.; L. Brenner, Jews in America Today (1986), pp. 175-177.; L. Brenner, “Skeletons in Shamir’s Cupboard,” Middle East International, Sept. 30, 1983, pp. 15-16.; Sol Stern, L. Rapoport, “Israel’s Man of the Shadows,” Village Voice (New York), July 3, 1984, pp. 13 ff.

From The Journal of Historical Review, July-August 1993 (Vol. 13, No. 4), pages 29–37.

(*)Mark Weber estudió historia en la Universidad de Illinois (Chicago, EEUU), la Universidad de Munich, y las universidades dl Estado de Portland y de Indiana (M.A., 1977). En Marzo de 1988 testificó durante cunco días en la Corte del Distrito de Toronto como un reconocido testigo experto en la política sobre asuntos judíos de la Alemania en tiempos de guerra y el tema del Holocausto.