Israel en control de la Casa Blanca. Reacciones en el mundo árabe.

Fuente:iarnoticias.com

Clima de guerra post-Bush: El “Rahmbo judío” de Obama ya desató una advertencia de Irán.

El hombre clave del Presidente: Es apenas una denominación que se queda corta en el caso del rol que va a jugar Rahm Emanuel, el israelí nacionalizado que va ocupar la estratégica jefatura de gabinete de la Casa Blanca en el gobierno que va presidir Barack Obama a partir del 20 de Enero. El “agente de Israel”, como lo llaman en Irán y Palestina, va a gozar de poder e influencia ilimitada en el primer nivel de decisión del poder norteamericano. El viernes comenzó lo que los analistas estadounidenses denominan “clima de guerra post-Bush” con Irán, mientras en el mundo árabe se expande la idea de que el nombramiento de Emanuel es  una “Luz verde de Obama al régimen sionista”.

Informe
IAR Noticias

Rahm Emanuel junto a Barack Obama

A solo 72 horas de haberse consagrado presidente electo de EEUU, el mulato nacido en Hawai, Barack Obama, (mitad USA y mitad keniano) ya desató un vendaval en Medio Oriente y en el mundo islámico al designar como “mano derecha” a un gurca del sionismo israelí metido a presión en su entorno por el AIPAC y los altos círculos del poder judío estadounidense.

Actualmente, el poder lobbysta que controla con Bush y Cheney la Casa Blanca, representa las tendencias extremas del sionismo conservador y militarista pro-Israel, bajo cuyo mandato se desarrollaron la “guerra contraterrorista” y las invasiones a Irak y Afganistán que inauguraron una nueva era de conquista de mercados.

El nombramiento del congresista, Rahm Emanuel, actual jefe y “cerebro” de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes de EEUU,  apodado “Rhambo” por sus posturas belicistas pro-Israel en el Capitolio, muestra claramente -según coinciden la mayoría de los analistas del mundo árabe- la continuidad de las políticas de los halcones neocons hacia el Medio Oriente.

Antes de su nombramiento, “Rahmbo” lideraba (en carácter de “hombre fuerte”) el lobby parlamentario demócrata, integrado por  la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el jefe de la mayoría del Senado Harry Reid (elogiado por el lobby judío por su apoyo incondicional a Israel durante toda su vida).

A esta zaga también pertenece Joshep Biden, el actual vicepresidente electo, sindicado como el futuro cerebro de la política exterior, y cuyo rol a desempeñar, muchos analistas ya parangonan con el desempeñado por Dick Cheney en la administración Bush.

Con la designación de Rahm Emanuel en el estratégico puesto de jefe de gabinete, se materializa la influencia hegemónica de Bill Clinton en la nueva grilla presidencial. Un camino que comenzó cuando se abrazó con Obama durante la campaña electoral.

Primera señal: Obama ya habla como Bush. El viernes, el presidente electo se sacó el traje de “negociador progresista”, acusó a Teherán de “proteger terroristas”, dijo que el programa nuclear de Irán es “inaceptable” y pidió ayuda internacional para detenerlo.

Durante su primera conferencia de prensa tras su elección el martes, Obama afirmó en Chicago: “creo que la fabricación de armas nucleares por parte de Irán es inaceptable. Debemos organizar un esfuerzo internacional para impedir que eso se produzca”.

Durante su primera conferencia de prensa como presidente electo, Obama (al más puro estilo Bush)  también pidió a Irán que “cese” de respaldar a “organizaciones terroristas”.

De esta manera, Obama rompió el “clima positivo” que se había generado  en Medio Oriente  a raíz de su propuesta, durante la campaña electoral, de entablar un diálogo sin condiciones previas con Irán.

El presidente electo retornó a las posiciones de George W. Bush, quien siempre condicionó el establecimiento de un diálogo al abandono del programa nuclear iraní y al respeto por Teherán de las resoluciones del Consejo de Seguridad.

“Esto significa que (Obama) sigue el mismo camino equivocado que en el pasado“, replicó en Teherán el representante del Parlamento iraní, Ari Larijani, citado por la agencia oficial Irna.

Barack Obama entiende que el cambio no significa solamente cambiar de color o hacer cambios superficiales, el cambio debe tener una base estratégica”, afirmó Larijani, ex jefe de los negociadores iraníes para asuntos nucleares.

“Si EEUU quiere cambiar su situación en la región, debe enviar señales positivas“, afirmó coincidiendo con la celebración del “día de la calidad” de los productos fabricados en Irán.

Según la agencia Irna, Larijani consideró que debido a la existencia de múltiples centros de decisión en Estados Unidos, el país no cambiará fácilmente de política.

Las advertencias llegaron 72 horas después de que Teherán reaccionase con un tono positivo a la victoria el martes del candidato demócrata en las elecciones presidenciales estadounidenses.

Dos diarios conservadores iraníes, voceros del régimen teocrático,  también criticaron duramente al nuevo equipo de Obama.

“Los hombres de Obama son partidarios de Israel”, titulaba el diario conservador Kayhan. El rotativo afirmaba que Rahm Emanuel, elegido por Obama para ser secretario general de la Casa Blanca, es el hijo de un ex dirigente “de la organización terrorista sionista Irgun”.

Por su parte, el también conservador Jomhuri Eslami titulaba: “Luz verde de Obama al régimen sionista”.

Israel en control de la Casa Blanca

Para la prensa israelí, el nombramiento de Rahm Emanuel como funcionario clave de la Casa Blanca fue motivo de alborozo.

“Nuestro hombre en la Casa Blanca”, llamó el diario Yediot Ahronot, el de mayor tirada de Israel, a Rahm Emanuel, el elegido por Barack Obama para ocupar la Jefatura de Gabinete de su futuro gobierno.

Rahmbo toma Washington”, tituló alborozado el Jerusalem Post, resaltando que Emanuel nació en Chicago, hijo de un inmigrante israelí y una judía estadounidense.

Según Ira Forman, director ejecutivo del Consejo Demócrata Nacional Judío, la nominación de Emanuel es “sólo una indicación más de que a pesar de los intentos de insinuar que Obama podría elegir a la persona equivocada o escuchar a personas equivocadas en relación a las relaciones entre Estados Unidos e Israel … esto nunca fue verdad”.

El Jefe de Gabinete de la Casa Blanca (White House Chief of Staff, en inglés) es el puesto más alto de las oficinas de la rama ejecutiva del Presidente de los EEUU y es un miembro de alto nivel en el Gabinete de la Casa Blanca. Está considerada una posición de alto poder, y de acuerdo con su protagonismo el jefe de Gabinete  puede ser considerado como “el segundo hombre más poderoso de Washington”.

Originalmente, el puesto de Jefe de Gabinete de la Casa Blanca se llamaba Asistente del Presidente de los Estados Unidos, la denominación actual fue creada en 1946.

Joshua B. Bolten es el actual Jefe de Gabinete con la administración Bush desde el 14 de abril de 2006, caracterizándose por un “bajo perfil” frente  a la influencia descollante del vicepresidente Dick Cheney sobre el presidente George W. Bush,  y el grupo de halcones sionistas que diseñan las políticas estratégicas de la Casa Blanca.

Curiosamente. el hoy vicepresidente y jefe del lobby judío presidencial, Dick Cheney, se desempeñó como Jefe de Gabinete de la Casa Blanca del Presidente Ford, desde donde construyó su poder para proyectarse luego como ministro de Defensa del presidente George Bush (padre de W) y desde allí acceder a la vicepresidencia de EEUU y al rol de “monje negro” de la “guerra contraterrorista” y las cruzadas bélicas contra el mundo islámico.

El Jefe de Gabinete de la Casa Blanca tiene acceso directo al Presidente durante las 24 horas, maneja su entorno, se entera y participa del día a día de todas las actividades, empezando por las de inteligencia, seguridad nacional y política exterior, y además de resguardar el acceso al Salón Oval, maneja la agenda  y la intimidad presidencial, por lo que también se le denomina “Guardapuertas” o “Copresidente”.

Esta es la función que va desempeñar el militante activo de la causa sionista internacional, Rahm Emanuel, considerado como uno de los suyos por el establishment de halcones judíos que manejan y diseñan las políticas estratégicas de Israel.

Además de Rahm Emmanuel, el potencial “cerebro” detrás del trono de Obama, el otro “peso pesado” del lobby sionista liberal plantado al lado de Obama, es el vicepresidente electo, Joseph Biden.

Biden es un un sionista de alto vuelo con experiencia acreditada en política exterior (léase depredación imperial-militar-capitalista a escala planetaria) y apareció junto a Obama como la “persona indicada” impulsado desde el más alto nivel del sionismo parlamentario.

Biden no es judío, pero es practicante devoto a tiempo completo de la religión sionista, a tal grado, que empalidece a otros militantes originarios de la causa pro-israelí en el aparato de poder norteamericano.

Biden, quien preside por segunda vez el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EEUU, es un miembro “liberal” de la poderosa derecha católica aliada del lobby sionista que (en su vertiente conservadora y liberal) controla Wall Street, los bancos de la Reserva Federal y el Complejo Militar-Industrial.

Esto lleva a que el lobby (con sus corporaciones y bancos) se convierta en directo beneficiario de las políticas de conquista de mercados (por vía militar o “democrática”) de la Casa Blanca.

Según The Wall Street Journal, los asesores de Obama dijeron que la designación del jefe de gabinete será seguida de otros nombramientos clave, especialmente el del próximo secretario del Tesoro.

Uno de los candidatos es Lawrence Summers (un ideólogo del sionismo “bancario”), economista de la Universidad de Harvard que ya se desempeñó en el cargo durante el gobierno de Bill Clinton.

La prensa árabe en general coincide que el presidente “negro” está bajo control, y es poco el margen de maniobra que le queda para jugar “aventurerismos progresistas” fuera del programa diseñado en política exterior y política interna, donde Obama no tendrá otra opción que desempeñar el rol de “administrador de la crisis” y de sus diferentes frentes, en los que la recesión con desocupación masiva ocupa el protagonismo estrella.

El perfil de “Rahmbo”

El perfil de “Rahmbo” no deja ninguna duda sobre cual va a ser su misión al lado del presidente Obama.

De origen israelí, Emanuel, un activo operador de la causa sionista mundial, obtuvo la nacionalidad estadounidense a los 18 años. A los 32, se enroló como voluntario en la Operación Tormenta del Desierto (1991) y fue miembro del dispositivo desplegado para garantizar la defensa de Israel en caso de ataque iraquí contra ése país.

Acusado más tarde de ser oficial de Tsahal, el ejército de Israel, Emanuel alegó no haber llevado nunca el uniforme israelí.

En realidad -señala la Red Voltaire– Rahm Emanuel sería más bien miembro de Amal, el servicio de inteligencia del ejército de Israel.

Emanuel, de 49 años, un halcón militarista que opera en el ala “liberal” del lobby sionista estadounidense, se crió en Chicago -como el presidente electo Obama-, estudió (increíblemente) durante muchos años baile clásico, pero  luego se dedicó a la política afiliándose al Partido Demócrata.

Pronto se convirtió en un joven brillante y se sumó a la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992. Luego del triunfo, ingresó como asesor de alto vuelo en la Casa Blanca, y comenzó a trascender en los sótanos del poder en Washington como un agente camuflado de Israel en el entorno de Bill Clinton.

Pese a su carácter explosivo y a su estilo duro y directo, “Rahmbo” (fue bautizado así durante su paso por la administración Clinton) es considerado en el mundo de la inteligencia política como “un estratega diabólicamente efectivo”.

Su paso como broker de Wall Street, junto al multimillonario Bruce Wasserstein, le reportó una fortuna de US$ 16 millones en solo dos años, pero el fuerte de “Rahmbo” no es la especulación financiera sino la estrategia política y la guerra.

Rahm Emanuel fue elegido congresista por Illinois en noviembre del 2002 (es el cuarto congresista demócrata en importancia en la Cámara de Representantes) y durante la campaña (los mismo que en las parlamentarias del 2006) actuó como nexo y recaudador de fondos entre las principales organizaciones sionistas estadounidenses.

Actuó en el primer tramo de la última campaña presidencial como asesor de Hillary Clinton, pero luego (cuando el lobby sionista liberal de Wall Street comenzó a construir el “fenómeno Obama”) se pasó a las filas del actual presidente electo que antes de la elección del 4 de noviembre trazó un pacto con el ex presidente Bill Clinton que, desde las sombras, ya se convirtió en el principal asesor y proveedor de funcionarios al nuevo gobierno.

En el Congreso Emanuel se destacó por sostener la línea dura pro-Israel sistemático, incluso más fuerte que la del actual presidente Bush.

En junio de 2003, por ejemplo, firmó una carta criticando a Bush por no apoyar lo suficiente a Israel. “Estamos profundamente consternados al escuchar sus críticas a Israel por luchar contra actos de terrorismo”, escribieron Emanuel y otros 33 demócratas sionistas a Bush.

La misiva sostenía que la política israelí de asesinar a dirigentes políticos palestinos “estaba claramente justificada como una aplicación del derecho de Israel a defenderse”.

En julio de 2006 Emanuel pidió que se prohibierra un discurso ante el Congreso del primer ministro iraquí Nouri al-Maliki,  criticando el genocidio aéreo israelí en Líbano.

Emanuel consideró a los gobiernos libanés y palestino como “entidades totalitarias con milicias y terroristas que actúan como democracias”, durante un discurso pronunciado el 19 de julio de 2006,  donde celebraba una resolución del Congreso apoyando el bombardeo de Israel en Líbano donde fueron asesinados más de 1.400 civiles.

El padre del nuevo Jefe del Gabinete de la Casa Blanca, el médico pediatra Benjamin Emanuel, de 82 años, nació y creció en Israel, dónde mantiene una residencia. “Está claro que mi hijo tendrá influencia sobre el presidente en todo lo que concierne a Israel. Él siempre se sintió vinculado a nuestra herencia. Estudió en un colegio judío y en su casa mantiene el Kashrut, las leyes alimenticias judías”, declaró el padre de “Rahmbo” al diario La Vanguardia de España.

Benjamin Emanuel explicó que su hijo veraneó hace pocos meses en Israel y que, cuando era joven, en su casa siempre se habló hebreo.

Benjamín, el padre de “Rahmbo”, es un pediatra nacido en Jerusalén que era un miembro del Irgun (Etzel), un grupo sionista militante que operó en Palestina entre 1931 y 1948.

El tío de “Rahmbo”, Emanuel Averbuj, un guerrero de la causa sionista, perdió la vida en 1933 en Jerusalén en enfrentamientos con milicianos árabes. La familia decidió cambiar de apellido de Averbuj a Emanuel en su honor.

“Rahmbo”, siguió la tradición paterna de apoyar activamente la causa de Israel contra el mundo islámico en Medio Oriente. Durante la Guerra del Golfo de 1991 actuó como voluntario en las filas del ejército israelí  en la frontera con Líbano, cuando el sur de este país todavía estaba ocupado por las fuerzas israelíes.

Emanuel, uno de los políticos y recaudadores de fondos más influyentes de su partido, fue el que gestionó la presencia de Obama (cuando todavía era candidato a la presidencia) en la reunión con el comité ejecutivo del AIPAC, y lo acompañó en su viaje a Israel cuando el senador “blanquinegro” oró en el Muro de los Lamentos.

Para los expertos en Washington, la presencia de “Rahmbo” como controlador de la agenda presidencial de Obama  se gestó entre bambalinas en un acuerdo de alto nivel trazado durante la última cumbre EEUU-Israel en Washington donde Tel Aviv pidió “luz verde” para un ataque preventivo a las usinas nucleares de Irán.

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