Entrevista por Preston B. Nichols: Control mental

Esta es una entrevista a una persona de nombre Andy Pero. El investigador Preston Nichols, autor de varios libros sobre “control mental”, lo entrevistó luego de un arduo rastreo, pues sabía, gracias a colegas, que este hombre había sido víctima y resultado, a la vez, de un bizarro proyecto donde se combina ciencia ficción y crudo realismo: el llamado “Proyecto Montauk”. Con el pseudónimo de “Mr. Café”, en su libro: “Proyecto Montauk, el fénix inmortal”, Nichols nos presenta una autobiografía escrita por Pero, con la más reciente información de uno de los pocos sobrevivientes de un terrible programa de control mental ligado directamente a investigaciones que incluían algunos de los más adelantados experimentos en el campo de la relatividad y la física cuántica, viajes interdimensionales y en el tiempo.

Particularmente, Pero hace comentarios y dilucida sombras sobre sus conexiones con Montauk, interesante relato que aumenta a nuestro parecer el increíble escenario pensado para entender, no sé si correctamente, la tecnología empleada en este proyecto.

Intencionalmente creado como un super soldado con habilidades psiónicas, involuntario sujeto derivado de un programa de control de la mente subsidiario al ya conocido Proyecto Monarch, basado en un trauma similar al que Cathy O’Brien describe en su biografía de Mark Phillips, “Transformación de América”, una mefistofélica mezcla de manipulación genética, control Mental “Silva” y otras técnicas no específicas, redundaron en hechos y habilidades parapsicológicas sobrehumanas. Más allá de esto, el señor Pero alegó que fue usado en el asesinato secreto de un “candidato manchuriano” y también en misiones secretas ligadas al Proyecto Montauk, así como en viajes por el tiempo.

En agosto de 1988, Andy aceptó contar en público sus experiencias, en una conferencia promovida por Preston Nichols y Bob Eure de Philadelphia, lo que dejó a la gente tan impresionada por la sinceridad de su relato que entonces comenzó un verdadero “movimiento” para difundir sus experiencias, hasta entonces sólo compartidas por lectores de revistas desconocidas. Para quienes no estén familiarizados con el trabajo de Nichols, hace más de veinte años que trabaja como consejero en casos de traumas asociados a experiencias de abducciones, apariciones de OVNIs y sobrevivientes de secretos experimentos militares, así como de rituales abusivos y controles de la mente. Es precisamente por la experiencia que le otorga ese currículum que Nichols reconoció en Andy un testigo excepcional de sobrevivencia a experimentos de control mental, y se dijo que su historia no debía quedar oculta.

Andy nació en Fallon, Nevada, en noviembre de 1959. Su padre fue un teniente de la base aérea de Fallon, en aquella época. Su primera experiencia comenzó cuando apenas tenía dos años y medio de edad. A los cinco, su familia se trasladó a Munich, Alemania, y de allí sus recuerdos del paso por distintos jardines de infantes, cercanos a las bases militares donde su padre estaba surto. Fue en ese entonces cuando se revivieron los “recuerdos” de los dos años de edad, como sesiones tortuosas donde era sometido a sesiones de “shock” así como agujas introducidas en sus oídos y genitales. Lo que los controladores-manipuladores hacían era provocar un trauma extremo para “separar” la mente del cuerpo.

Ellos hacían esto para desmembrar su mente en varias partes, para que en el futuro pudiese ser programada para hacer cosas tales como proezas superfísicas. Básicamente, ellos desconectaban todos los impulsos normales en un cerebro humano, como emociones y todas las respuestas básicas, y entonces reprogramaban una nueva “unidad”. Lo hacían para eliminar todo rastro de miedo, de manera tal que para cuando programasen nuevas habilidades, uno no tuviera más ese instinto, pese a lo cual, el mismo Andy se encarga de aclarar que “algo falló, porque yo vivo con miedo…”.

La idea era programar a la gente para hacer, no para pensar. Esencialmente, manejaban y programaban la mente como si esta fuese un ordenador.

Andy no duda en apuntar al gobierno de EUA como responsable directo de esos proyectos. Relata que uno de los manipuladores que debía efectuarle uno de tantos “lavados cerebrales”, en parte compadecido, señaló que su propio padre lo habría entregado. Lo definió como “un nazi”. Andy, por su parte, bautizó secretamente “Adolfo” a este manipulador, porque tenía marcados rasgos arios, pero no puede dejar de citar reiteradamente que después de la Segunda Guerra Mundial muchos científicos nazis fueron llevados a Estados Unidos a través de su propia agencia de inteligencia, que en tiempos pasados trabajaron en investigaciones de control de la mente en los campos de concentración. Asimismo, acusa que muchas de sus sesiones de “tortura” fueron hechas en la Universidad de Rochester, Nueva York. Ellos le llevaban siempre a un cuarto en particular, ora en el sótano, ora en la parte superior de una biblioteca. El laboratorio donde fueron realizadas la mayoría de las programaciones a las que fue sometido se encontraba en la base aérea de Roma, estado de Nueva York.

Andy también fue usado en esa época en atentados en Atlanta y en Nueva York.

La instalación de Montauk, localizada en Camp Hero, Long Island, fue reabierta por el Departamento de Marina y está actualmente activa. Básicamente, otras bases subterráneas están localizadas en el interior del país. Cada una tiene una finalidad y una especialidad distinta. Existe una base en Rochester, N.Y., Paramus, N.J., en Atlanta, Ga, la base de la fuerza aérea en Dobbins, y muchas otras. La de Paramus, por ejemplo, está destinada a “programas sexuales”, con agentes femeninas. La mayoría de ellas, quizás un 99 %, son mujeres que fueron destacadas de manera involuntaria para programas de control mental.

Andy asegura recordar que su propia madre lo matriculó en un curso de Control Mental Silva con apenas 10 años de edad, lo que fue en realidad una especie de autohipnosis para adquirir el control de distintos niveles mentales, y desde pequeño pudo hacer curaciones, relajación, visualizaciones, doblar cubiertos mentalmente, etc.. Fue en esa época también que lo visitaron dos extraños militares, apareciendo cuando Andy participaba de competencias deportivas en las que – al igual que en el curso de control mental – habría descollado de manera particular. Ambos solían repetirle que “sabían que él tenía unas habilidades muy especiales”, y que “un día trabajarás para nosotros”. Entonces no lo comprendió, pero tiempo después ambos fueron los responsables de diversos “tratamientos” que recibió, especialmente durante su paso por la universidad, lo que no comprendió hasta que recuperó la memoria de los “lapsos” perdidos.

Él tenía un alto “cociente intelectual”, casi cercano a la genialidad y un excepcional rendimiento deportivo, pero su carácter hacía que muchos pensaran que era un poco retardado, acentuado por una tartamudez que le quedó resabio de los “shocks” eléctricos que recibía a menudo. Se sometía a prueba su autocontrol, obligándole a recuperarse por sí solo después de intensos choques eléctricos y situaciones de asfixia límite bajo el agua, así como otras experiencias de supervivencia extrema. Los “manipuladores”, por ejemplo, lo condicionaban a visualizar situaciones tales como verse saltando desde escaleras de poca altura cuando en realidad se le estaba empujando al vacío desde alturas cada vez mayores, aparentemente con el delirante propósito de lograr hacerlo saltar desde el techo de edificios o desde helicópteros en vuelo rasante. Ciertamente, Andy es capaz de hacer doscientas o más flexiones de brazos, y de hecho puede seguir haciéndolo sin descanso hasta que se le indique. Se lo ha visto levantar fácilmente pesas de hasta 272 kg, y arrastrar pesos muertos de 750 kg.

Andy sabe que existen miles de personas, inclusive niños, que fueron usados en experimentos de este tipo, muchas de las cuales han desaparecido. Otras, murieron durante el proceso, consideradas como “descartables”. Algunos de los que han sobrevivido son conocidos como “los chicos de Montauk”. Duncan Cameron es una de esas personas. Generalmente los chicos y adolescentes son entrenados para ser “mensajeros asesinos” y “supersoldados” así como homicidas psiónicos. Las mujeres son usadas generalmente como agentes sexuales. La historia de Cathy O’Brien es un ejemplo de ello.

Hubo tiempos que Andy recuerda con particular repugnancia. Estaba asignado a un pequeño aeropuerto de Rochester, y trasladado en un avión F-16 a un desierto en el área sudoeste para entrenamiento militar en misiones de asesinatos. Esos períodos eran alternados con cursos universitarios y grandes “lagunas” opacan muchos de sus recuerdos de ese entonces. Él lo atribuye a un intenso período de pruebas hipnóticas que ya le fuera realizado cuando contaba con 15 años de edad, con el objetivo de borrar “a futuro”, luego de permanecer en su conciencia un corto período de tiempo, ciertas informaciones y vivencias comprometedoras.

Sólo recuerda claramente, de esa temprana edad, cada día de su entrenamiento en manejo de armas, cargando, practicando tiro, limpiando por sí mismo cada modelo que pasó por sus manos, hasta que el hecho de hacer blanco fuera apenas un automatismo.

Gran parte de la tecnología aplicada en el proyecto Montauk era de origen extraterrestre. Andy cita a este efecto precisamente las técnicas – psíquicas – de viaje en el tiempo, si bien él aún duda hasta qué punto todos ellos fueron viajes exclusivamente mentales. Recuerda vagamente, por las explicaciones sucintas que le dio un técnico, que el método consistía en “desprender” la mente del cuerpo, aumentando los “niveles vibracionales” de la misma mediante un juego de cristales en círculo. En la medida en que los pensamientos eran amplificados, una especie de “agujero” se abría en el laboratorio, y a través de él se tenían percepciones del pasado o del futuro. Con este mismo método se experimentaba también en la materialización del pensamiento, y es coincidente que el escritor Duncan Cameron – quien afirma haber vivido el mismo traumático proceso – sea citado por Preston Nichols como autor momentáneo de una especie de “monstruo” ideoplastizado en la época en que Andy entrenaba en el Proyecto Montauk.

Hay un aspecto difícilmente creíble pero aterrador – por las implicancias que le acompañarían si llegara a ser verdad – en el relato de Andy. Se refiere al hecho de que, según dice haber sabido en Rochester, uno de esos viajes en el tiempo tenía como objetivo… ayudar a los aliados a ganar la Segunda Guerra Mundial. Aparentemente, los aliados la habrían perdido a favor de los nazis, y el hecho que nadie recuerde eso es que, precisamente, la historia fue “cambiada” en un momento específico. Es como decir que, en otra “línea del tiempo”, paralela a la nuestra, aún hoy el Tercer y Cuarto Reich gobiernan Europa. Pero que “esa” no sea “nuestra” línea del tiempo, se habría debido a que miembros del Proyecto Montauk, organizado en el “Proyecto Cruz del Sur” habría hecho llegar a militares de 1940 técnicas que no existían en ese entonces con todas las indicaciones para fabricarlas con elementos de esa época. Ese es el punto en que Andy cree que esos viajes en el tiempo fueron algo más que mentales.

En este momento es que entronca su convicción del origen de tecnología extraterrestre detrás de estos fantásticos portentos. Dice constarle que el Departamento de Marina acordó con “grises” un intercambio de tecnología a cambio de permitirles obtener libremente mujeres y niños con fines de experimentación genética, lo que aún hoy estaría ocurriendo en una base subterránea en las cercanías de Miami (Florida).

Entroncando sugestivamente con las hipótesis que hablan de una antigua “sociedad secreta” que maneja en verdad al mundo desde las sombras y con contactos – o por delegación de – con extraterrestres, Andy afirma que un grupo de unos cuarenta hombres, blancos, de unos 70 años de edad promedio, conocidos como “los Illuminati” (nombre de una conocida secta esotérico-política que se sospecha existe aún en la actualidad y con orígenes en el siglo XVII) visitaba periódicamente las bases para interiorizarse sobre los progresos. Esto formaría parte de una insólita estructura de control del mundo por parte de cuatro grupos que se distribuyen el Nuevo Orden Mundial. El primer grupo engloba a los Estados Unidos, Europa Occidental (Inglaterra, Alemania, Francia). El segundo grupo, Europa Oriental y Rusia. El tercero, los países orientales. El cuarto estaría centralizado en Arabia Saudita y manejaría exclusivamente el petróleo y el flujo del dinero en todo el mundo.

Un concepto interesante que él propone es el hecho de que una de las formas de captación de miembros para este programa es a partir de agrupaciones satanistas y sus familias. De hecho, el crecimiento de las “sectas destructivas” sería también un tornillo más de la maquinaria de manipulación dictada por estos altísimos estamentos.

Andy Pero teme por su vida. De hecho, se decidió a hablar como una forma de ponerse a resguardo, prefiriendo el ridículo del descrédito – oficial o privado – pero la quizás ilusoria tranquilidad que significa sentirse seguro expuesto a la luz, en el convencimiento (¿ingenuo?) de que tal vez, sólo tal vez, nadie lo tocaría pues ello sería una forma de dar credibilidad a su historia. Pero la gente suele sufrir “accidentes”…

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