El Sionismo a través de la Historia

Extraído del libro EL ÚLTIMO PROTOCOLO Las claves secretas del dominio sionista mundial,

de Leo Ferraro. (Capítulo I)

¿Qué es el Sionismo?

El Sionismo es un movimiento específico del pueblo hebreo, cuyo objetivo no es la vuelta de los judíos dispersos a la Tierra Prometida, como suele creerse en los medios árabes y europeos. Por el contrario, los objetivos del Sionismo son mucho más amplios, y hasta cierto punto contradicen la creencia anterior. Ello nos obliga a hacer las siguientes puntualizaciones:

1º El Sionismo es un movimiento y no un partido político. Por lo tanto, agrupa a hombres de distintas tendencias, unidos en función de una serie de objetivos comunes, pero discrepantes a veces en la manera de alcanzarlos. A lo largo de la Historia encontramos a sionistas de tendencias liberales, como David Ricardo, Luis Borne y Mendizábal; de tendencias conservadoras, como Benjamín Disraeli; de tendencias republicanas, como Michel Debré y Henry Kissinger; de tendencias socialistas, como Carlos Marx, Moisés Hess, Víctor Adler, Federico Adler, León Blum, Julio Moch. Pierre Mendes-France y Bruno Kreisky; y de tendencias comunistas, como León Trotski, Rosa Luxemburgo, Bela Kun, Matías Rakosi, Walter Ulbricht, Laurenti Beria. Yuri Andropow y el general Jaruzeiski.

2º El Sionismo es un movimiento específico del pueblo hebreo, y como tal suele adoptar formas racistas (ya veremos en su momento que el mismo Marx era racista). Este racismo se apoya originalmente en la Biblia, aunque ha sido desarrollado por el Talmud y la Kábala. No debemos dejarnos engañar por la decisión tomada a principios de 1985 por el gobierno israelita de evacuar a los hambrientos judíos falaschas de Abisi-nia, pues los negros convertidos al judaismo siempre han chocado con dificultades para establecerse en Israel. Los falaschas. si es que finalmente se quedan, se transformarán en fieles trabajadores no especializados, que desplazarán a los asalariados árabes de las empresas israelitas. Los falaschas servirán también como clases de tropa v de policía para atacar a los mismos árabes.

3º  El Sionismo no desea que todos los judíos se conviertan en ciudadanos del Estado de Israel. Esto sólo cuenta para los judíos pobres, y más concretamente para los de Asia y África. Si todos los judíos emigraran a Palestina. el Sionismo perdería gran parte o incluso todo el poder que actualmente detenta en Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Rusia. El judío Andropow, durante el tiempo que ha ocupado el mando supremo en Moscú, no ha permitido emigrar a Israel más que a matrimonios de jubilados y algunos obreros sin especializar.

4º El Sionismo no ve en el Estado de Israel más que un Hogar Hebreo, apto para recibir desheredados y también para servir de punto de apoyo en sus planes imperialistas sobre una zona sumamente estratégica, donde se hallan el canal de Suez y los ricos yacimientos petrolíferos de Oriente Medio. Pero no se trata de un Hogar Hebreo único, pues los sionistas crearon hace tiempo otro en la Tartaria Oriental dependiente de Rusia. Tiene la categoría de región autónoma, su nombre ruso es Ewreskaia y su capital está en Birobidzhan. Los sionistas han elaborado igualmente planes, a veces abandonados pero nunca olvidados, para crear otros Hogares en sitios como Gibraltar, Malta, Uganda, Madagascar y Argentina-Chile. Este último, denominado Landinia, abarcaría toda la Patagonia desde el río Chubut más la Tierra del Fuego y las Malvinas, oportunamente cedidas por Inglaterra, que ya cedió en su momento Palestina. Debemos tener en cuenta que la política de Gibraltar y Malta la llevan dos judíos sionistas, Jossua Hassan y Dom Mintoff, convenientemente apoyados por la Masonería inglesa, a la cual ambos están afiliados.

5º El Sionismo se propone extender aún más su influencia en Oriente Medio con la formación del Gran Israel, que debe llegar desde el Eufrates hasta el Nilo, como declaró en un discurso David Ben Gurión en 1956. Estas dimensiones se basan en una supuesta promesa hecha por Dios al patriarca Abraham, que efectivamente aparece en el libro del Génesis, pero que sin duda constituye una interpolación apócrifa realizada por la escuela de Ezra, en el siglo V antes de J.C. Ezra fue precisamente autor de una ley prohibiendo a los judíos casarse con mujeres de otras razas.

6º El Sionismo busca el dominio total del mundo por medios de infiltración política, colocando hombres clave en puestos clave, y de control económico, a través de sus empresas multinacionales. Hoy día, todas las grandes empresas capitalistas, salvo rarísimas excepciones, pertenecen a clanes judíos o están mediatizadas por ellos. Entre las excepciones no debemos contar a la famosa constructora de automóviles Ford, cuyo fundador Henry Ford denunció sin embargo el peligro sionista en los años 20 (más tarde tuvo que doblegarse y desmentir sus afirmaciones anteriores). El primer delegado americano en la Ford española, al finalizar el período franquista, fue precisamente un judío, Carl Levy. En 1984, el judío Abraham Katz presidía en Nueva York la organización US Council for International Business.

7º El Sionismo se sirve para sus fines, en gran medida, de la Masonería. Aunque ésta era al principio una asociación genuinamente europea (a la que debemos nuestras hermosas catedrales) que hacía jurar a sus iniciados sobre el Evangelio de San Juan y que no admitía judíos, sus ritos actuales proceden de la Kábala hebrea y sus jefes ocultos son miembros del Gran Sanhedrín Mundial. La judaización de la Masonería se inició a principios del siglo XVI11 con la fundación de la Gran Logia de Inglaterra. Casi todos los primeros ministros de Inglaterra, así como casi todos los presidentes de Estados Unidos y Méjico, han sido y son masones.

8º El Sionismo cuenta con una rama masónica especial, reservada exclusivamente para judíos, cuyo nombre es Beni Berith, transcrito a veces B’nai B’rith, que en hebreo significa Hijos de la Alianza. Esta organización se creó en Estados Unidos a mediados del siglo XIX, y a ella han pertenecido algunos intelectuales de renombre como Alberto Einstein y el doctor Freud. Empezó a introducirse en España antes de la muerte de Franco, que recibió a su gran maestre americano Label Katz. Su jefe actual en este país es el empresario Max Mazin, miembro del cuadro dirigente de la CEOE. Otro jefe europeo importante de la Beni Berith es el político socialista austríaco Bruno Kreisky.

9º El Sionismo está dirigido por un Gran Sanhedrín, donde se reúnen los jefes judíos de la Masonería y de la Beni Berith con los representantes del Estado de Israel, de la Alianza Israelita Universal, del Congreso Mundial Judío, del Gran Kahal de Nueva York, de la banca Rothschild y de varias empresas multinacionales. Ha sido presidente del Gran Sanhedrín el judío americano Bernardo Baruch, consejero de todos los inquilinos de la Casa Blanca desde Wilson hasta Kennedy. A partir de 1940, el Gran Sanhedrín ha contado también con miembros honoríficos de nacionalidad soviética como Litwinow, Kaganowicz, Mazurow y Andropow.
Habrá quien piense que todo lo que acabamos de afirmar es una exageración fantástica. Nuestra respuesta es que lean este libro hasta el final, sin saltarse una sola página, pues a lo largo del mismo damos pruebas suficientes sobre los planes y actuaciones del Sionismo. Al final ofreceremos también una interesante bibliografía clasificada por temas, aunque debemos confesar que buena parte de los libros consignados son prácticamente imposibles de encontrar por efecto de la encubierta censura que se ejerce en los países del mundo mal llamado libre. Este hecho, por sí solo, es ya una prueba demostrativa del poder sionista.
Sobre el asunto se ha dicho y se ha escrito mucho. Pero lo que actualmente ofrecen al público los kioscos y las bibliotecas suele ser muy malo. En España tenemos a mano dos ejemplos recientes: “El Contubernio judeo-masónico-comunista” del padre Ferrer Benimeli, publicado en 1982 por Ediciones Istmo, y “El Mito de la Conspiración Mundial Judía” de Norman Cohn, publicado en 1983 por Alianza Editorial. Ambos libros sostienen tesis contrarias al nuestro. Pero ello es lógico, y vamos a ver por José Antonio Ferrer Benimeli es un jesuíta de antigua ascendencia judía, que se afilió a la Masonería nada más ser legalizada en España por el gobierno aperturista de Adolfo Suárez. Ya se hizo famoso, antes de la publicación del citado libro, por su teoría de que la Masonería no había tenido nada que ver con las persecuciones sufridas por la Compañía de Jesús en el siglo XVIII. Es evidente que el padre Ferrer Benimeli ha tomado a sus lectores por idiotas que aceptan monedas de madera, pues la Enciclopedia Masónica de Frau y Arús, en el tomo I, páginas 640 y siguientes, dice: “Los jesuítas comprendieron desde un principio toda la importancia que la Masonería encerraba, lo mismo por la fuerza de sus principios que por la de su organización. No se les ocultaba que, si llegaba a extenderse por todos los países y a llevar sus principios y sus hombres a la gobernación de los Estados, acabarían para siempre los gobiernos y las instituciones fundadas sobre la preocupación y el fanatismo, para dar lugar a la soberanía de la razón y de la justicia. Así es, que estos centinelas avanzados del ultramontanismo, fueron los que más se distinguieron en la persecución contra la Masonería. Desde el segundo tercio del siglo XVIII se trabó la lucha entre las dos sociedades, y si la llamada Compañía de Jesús fue vencida, ha sido porque en definitiva siempre triunfa la verdad sobre el error, la justicia sobre la iniquidad… la Masonería, casi siempre perseguida y proscrita, sin contar con más recursos que los ahorros de los asociados, supo minar el poder de los jesuítas y de la Inquisición, principales columnas que sostenían el poder absoluto de los Reyes y de los Papas… Uno de los rasgos característicos de la sociedad de Jesús consiste en que sus afiliados procuran siempre, hasta donde les es posible, mezclarse con el mundo y sus obras, imponiendo a sus miembros la obligación de ejecutar ciegamente todas las órdenes y de aceptar cualesquiera misiones que les encargue el soberano Pontífice, sin objeción ni demora alguna. Loyola vino a crear junto al Papa una milicia encargada de mantener y defender su poder, no ya en Roma solamente, sino también en toda la superficie de la tierra… Así como las otras órdenes religiosas procuran atemorizar al pecador, los jesuítas al contrario, lo que procuran a todo trance es halagarle para seducirle. De aquí su moral fácil, su gusto por las grandes pompas religiosas, su habilidad para introducirse junto a los grandes, y el arte que despliegan para atraerse a las mujeres, a fin de dominar por ellas a toda la familia… Establecida y dirigida, según el señor de Souvestre, hacia el fin de la dominación universal, esta sociedad presenta, en los resortes de su organización, un poder tan invasor, una moral tan capciosa, que no se habría de pensar en ella sin experimentar una especie de espanto…”
No entramos en la cuestión de si es verdad o mentira lo que los eruditos masones Frau y Arús afirman sobre los jesuítas. Al margen de la parte de razón que puedan tener, lo que nos importa es dejar bien claro el crédito que merecen los autores de la categoría del padre Ferrer Benimeli, quien no sabemos si es un jesuíta infiltrado en la Masonería o un masón infiltrado en la Compañía de Jesús, pero en todo caso judaizante por su origen y por sus ideas.
El otro libro que hemos citado es en realidad una traducción del ingles cuyo título origina! era “Warrant for Genocide”. Su autor, Norman Cohn, lo escribió en 1966 asesorado por los profesores León Poliakof, Jorge Mossé y Leonardo Schapiro, judíos sionistas como él mismo.

EL GRAN SANHEDRIN MUNDIAL

El Gran Sanhedrín se reunió públicamente en París a comienzos del siglo XIX, bajo la protección de Napoleón. Gracias a la Revolución Francesa los judíos habían obtenido los mismos derechos civiles y políticos que los demás habitantes del país. Sin embargo, después de la derrota de Napoleón, el Gran Sanhedrín se trasladó a Inglaterra, donde siguió actuando en secreto y donde consiguió grandes beneficios colaborando con el imperialismo británico. A comienzos del siglo XX, el Gran Sanhedrín se trasladó por último a Estados Unidos, gracias a las activas gestiones de la hermandad Beni Berith, centrada en Chicago, y del poderoso Gran Kahal de Nueva York.
Que el Sionismo está sólidamente organizado y que ejerce un control asfixiante sobre el mundo, a pesar de las periódicas reacciones en su contra que se producen en diversos países, es algo que hoy día no podemos dudar. De nada sirve que un sionista de tercera o cuarta fila, como el citado Norman Cohn, niegue la realidad de la conspiración mundial judía, cuando uno de los miembros del propio Gran Sanhedrín, el banquero americano James Paul Warburg, ha dicho claramente que “tendremos Gobierno Mundial nos guste o no”. Sobre la implantación del Gobierno Mundial hablan también los llamados Protocolos de Sion, que unos tachan de falsos y otros creen auténticos. Ya volveremos sobre este tema en su debido momento.
Con respecto a Europa, otro miembro del Gran Sanhedrín, el judío alemán Walter Rathenau, dueño de la firma industrial AEG. confesó en su libro “Crítica de la Época” que trescientos hombres que se conocían entre si y que se buscaban sucesores dentro de su propio ambiente, eran quienes regían los destinos económicos del continente. Ratheanau no llegó a conocer el régimen nazi, que desmanteló por completo el capitalismo judío en Alemania, Austria y Checoslovaquia, y que estuvo a punto de hacerlo en toda Europa con la ayuda de los partidos fascistas afines de Italia, España, Rumania, etc. Pero después de 1945. las aguas volvieron a su cauce, y aunque Franco no quiso integrarse en la nueva Europa democrática, que le resultaba hostil, se colocó bajo la protección de los Estados Unidos, aceptando bases americanas y dando entrada a empresas multinacionales como la Chrysler y la Ford. Franco sólo se mantuvo inflexible en una cuestión: el no reconocimiento del Estado de Israel.
No se conocen los nombres de todos los miembros que ha tenido el Gran Sanhedrín desde la caída de Napoleón hasta nuestros días. Pero, con bastante fundamento, y en algunos casos con seguridad absoluta, se señala a individuos como:

El rico barón Moisés Haim de Montefiore, judío británico de origen sefardita, nacido en Livorno. Emparentado por vía matrimonial con la rama inglesa de la familia Rothschild. Ayudó económicamente a las comunidades judías del Imperio Otomano. Su dinero sirvió también para tapar el sucio asunto del crimen ritual de Damasco, en el que unos judíos fueron acusados por la justicia musulmana de haber matado sádicamente al misionero cristiano Thomas.

Nathan Rotschild, fundador de la rama inglesa de la familia Rothschild. Judío askenazi nacido en Frankfurt del Main. El control de las minas de Almadén, en España, y de otras existentes en Austria, le convirtieron en el “rey del mercurio”.

Lionel Rothschild, segundo jefe de los Rothschild ingleses, que entró en la Cámara de los Comunes a mediados del siglo XIX, a pesar de su obstinación en conservar la religión judía.

— Nathaniel Rothschild, tercer jefe de los Rothschild ingleses, hecho lord Rothschild por la reina Victoria.

Lionel Walter Rothschild, cuarto jefe de los Rothschild ingleses. Fue quien recibió la famosa declaración Balfour, redactada en forma de carta en 1917 por lord Balfour, ministro de Asuntos Exteriores, sobre la creación de un Hogar Hebreo en Palestina tras la derrota de los turcos, entonces aliados de Alemania.

Benjamín Disraeli, político conservador de origen sefardita, hecho lord Beaconsfield por la reina Victoria. A diferencia de los anteriores, practicaba oficialmente la religión anglicana, pero seguía siendo judío, como revelan algunos pasajes de su novela “Coningsby”. Fue el principal exponente del imperialismo británico.

Alfonso de Rothschild. segundo jefe de los Rothschild franceses. Fue regente del Banco de Francia e hizo grandes donativos para fundar colonias judías en Palestina. Murió en 1915, a la avanzada edad de ochenta y ocho años.

Adolfo Cremieux, liberal y masón francés. Se llamaba en realidad Isaac Moisés. Nombrado ministro de Justicia en 1848 y en 1870, logró que se concediera la ciudadanía francesa a todos los judíos argelinos. Fue también uno de los fundadores de la Alianza Israelita Universal, organización sionista con sede en París.

Luis Börne, liberal y masón alemán, llamado en realidad León Baruch. Era miembro de la logia judía “Aurora Creciente” de Frankfurt del Main, fundada bajo la protección de las tropas napoleónicas. Murió exiliado en Francia en 1837.

Adriano Lemmi, gran maestre judío de la Masonería italiana. En 1874 unificó el Gran Oriente monárquico de Turín con las Grandes Logias republicanas de Nápoles y Palermo. Banquero de profesión, el famoso liberal italiano Nitti decía sobre él que “hablaba de principios, pero organizaba negocios”. Acusado varias veces de estafas y fraudes financieros, ningún tribunal se atrevió a meterlo en la cárcel.

Ernesto Nathan, judío inglés nacionalizado italiano. Sucesor de Lemmi como jefe de la Masonería italiana. Fue alcalde de Roma e influyó en la declaración de guerra a Alemania en 1915, durante la I Guerra Mundial.

Walter Rathenau, político e industrial alemán, hijo del fundador de la AEG. a quien sucedió al frente de la misma. Durante la 1 Guerra Mundial dirigió la Oficina de Materias Primas, lo cual no le impidió participar en el complot contra el kaiser. Ministro de Asuntos Exteriores de la república de Weimar. firmó la estafa del tratado germano-soviético de Rapallo. Fue asesinado en 1922 por unos nacionalistas alemanes.

Rufus lsaacs, lord Reading, político británico. Miembro de la Gran Logia de Inglaterra. Fue virrey de la India en 1921-26.

Sir Herbert Samuel, político británico. Miembro de la Gran Logia de Inglaterra. Fue ministro de Comunicaciones y del Interior durante la 1 Guerra Mundial. En 1920-25 estuvo como alto comisario en Palestina para favorecer la inmigración judía de acuerdo con la declaración Balfour. En 1931 volvió a desempeñar la cartera del Interior. Fue también presidente del Partido Liberal. En 1944 pasó a la Cámara de los Lores. Falleció en 1963.

Leslie Hore-Belisha, político británico. Miembro de la Gran Logia de Inglaterra. Ministro en tres ocasiones. Tuvo mucho que ver, junto con el anterior, en la declaración de guerra al III Reich en 1939. Murió en Francia, mientras pronunciaba un discurso, en 1957.

León Blum político francés. Diputado socialista desde 1929. Masón del Gran Oriente. Jefe del gobierno del Frente Popular desde 1936 hasta 1937. Durante la II Guerra Mundial, los nazis lo metieron en un campo de concentración (no de exterminio). Volvió a presidir el gobierno francés en 1946-47.

— Pierre Mendes-France, político francés. Masón del Gran Oriente.
Diputado radical-socialista, pasó a ocupar la subsecretaría del Tesoro en
1938. Jefe del gobierno en 1954-55, abandonó Indochina dejando a los comunistas dueños de Vietnam del Norte. Ministro de Estado en 1956. Ha sido también presidente del Fondo Monetario Internacional.

Jacob Schiff, banquero americano, principal socio de la Kuhn, Loeb and Company. Muy relacionado con la banca Warburg de Alemania, fue uno de los capitalistas que financiaron la Revolución Rusa a través de León Trotski.

Edward Mandel-House, consejero del presidente Wilson y jefe de la logia iluminista “Maestros de la Sabiduría”, en inglés “Masters of the Wisdom”. Se hacía pasar por coronel tejano, aunque en realidad era judío.

Maxim Litwinow, político soviético. Viceministro en 1918-30 y ministro en 1930-39 de Asuntos Exteriores. Destituido a consecuencia del acercamiento de Stalin a Hitler, fue nombrado en 1941 embajador en Washington, con el rango de viceministro, al producirse la invasión alemana. Miembro honorario del Gran Sanhedrín desde 1941. En 1943 regresó a Moscú, conservando su carácter de viceministro hasta 1951, año en que falleció.

Lazar Kaganowicz, político soviético. Miembro del Politbureau con Stalin desde 1930. Miembro honorario del Gran Sanhedrín desde 1940. Fue apartado de la política durante la desestalinización de Khrus-chew.

K. Mazurow, político soviético. Antiguo protegido de Kagano-wicz, pasó a dirigir la organización secreta sionista de la URSS durante la desestalinización. Adjunto de Kosigin en la jefatura del gobierno en 1968. Miembro del Politbureau con Brezniew. Miembro honorario del Gran Sanhedrín.

Yuri Andropow, antiguo embajador en Budapest cuando el levantamiento anticomunista húngaro. Nombrado en 1967 jefe supremo de la KGB. Miembro del Politbureau. Sucesor de Mazurow como jefe de la organización secreta sionista de la URSS. Miembro honorario del Gran Sanhedrín. Ultimo responsable del atentado contra Juan Pablo II. Sucesor de Bre7niew como secretario general del PCUS en 1982-84.

Louis Brandeis, consejero de los presidentes Wilson y Roosevelt. Magistrado del Tribunal Supremo. Actualmente existe en Estados Unidos una Fundación Brandeis.

Félix Frankfurter, judío americano de origen alemán. Magistrado del Tribunal Supremo en tiempos de Roosevelt.

Benjamín Nathan Cardozo, judío americano de origen sefardita. Magistrado del Tribunal Supremo desde 1932 hasta su fallecimiento en 1938.

Henry Morgenthau, político demócrata yanqui. Colaborador de Roosevelt, fue durante once años secretario del departamento del Tesoro.

Bernard Mannes Baruch, judío sefardita nacido en Carolina del Sur en 1870. Jefe supremo de la Masonería de Estados Unidos, Puerto Rico, Cuba, Panamá, etc. y presidente del Gran Sanhedrín. Consejero de todos los presidentes yanquis desde Wilson hasta Kennedy. Representante americano en la Comisión de Energía Atómica de la ONU en 1946-47. Estuvo presente en las conversaciones mantenidas en Camp David entre Eisenhower y Khruschew en 1959. Falleció en Nueva York en 1965.

Sidney Weinberg, sucesor del anterior como presidente del Gran Sanhedrín en 1965. Banquero de la Goldman, Sachs and Company. Consejero de Eisenhower, Kennedy y Johnson. Fue quien hizo al general Lucius Clay, amigo íntimo de Eisenhower, presidente de la Continental Can.

Spencer Lewis, teósofo americano, antiguo miembro de las logias martinistas dirigidas en Francia por Estanislao de Guaita y Gerardo Encausse (a) Papus. Fundador de la Orden Rosacruz centrada en San José de California.

Ralph Maxwell Lewis, hijo del anterior, a quien sucedió como lmperator o gran maestre de la Rosacruz, que todavía dirige.

Chaim Weizmann, químico judío polaco, empleado en los laboratorios del Almirantazgo británico durante la I Guerra Mundial. Nombrado presidente de la Agencia Judía de Palestina en 1929. Fue el primer presidente del Estado de Israel entre 1949 y 1952.

Walt Whitman Rostow, economista americano. Asesor económico de Kennedy. Consejero de relaciones exteriores de Johnson. Masón de alto grado.

Bruno Kreisky, político socialista austríaco. Miembro de la Orden de los Beni Berith. En la época nazi tuvo que huir a Suecia. Ministro de Asuntos Exteriores en 1959-66. Jefe del gobierno tras las elecciones de 1970.

Henry Kissinger, judío alemán nacionalizado americano en 1943. Catedrático en Harvard, ligado a la Fundación Rockefeller. Miembro de la Comisión Trilateral. Colaborador de los presidentes Nixon y Ford, tuvo destacado papel en la entrega de toda Indochina a los comunistas. Sin embargo, en 1973 no se opuso al golpe de los militares chilenos contra el presidente izquierdista Allende, e incluso es posible que lo favoreciera. Apartado de la política en tiempos de Carter, ha recuperado gran parte de su influencia con la nueva administración republicana de Reagan.

León Brittan, político conservador británico. Ministro del Interior con Margaret Thatcher.

Gaspar Weinberger, político republicano yanqui. Secretario de Defensa con Ronald Reagan.

— Edgar Bronfman, actual presidente del Congreso Mundial Judío y dueño de una gran empresa fabricante de whisky.

En esta relación hemos omitido adrede los nombres de los tres sionistas clásicos: Teodoro Herzl, Max Nordau y Aser Ginsberg. Nadie duda de que fueran miembros del Gran Sanhedrín. Precisamente ellos dirigieron en 1897 el histórico Congreso Sionista de Basilea, y sus posiciones respectivas en el mismo deben ser aclaradas. Herzl era súbdito austro-húngaro, y dos años antes se había hecho famoso por la publicación del libro titulado “El Estado Judío”. Deseaba el retorno de los judíos a Palestina, y aunque era racista como todo buen sionista (pretendía expulsar a los árabes palestinos para evitar un Estado multirracial), debemos considerarle moderado. Nordau, llamado en realidad Südfeld, era también austro-húngaro y sustentaba ideas parecidas. Por el contrario, el ruso Ginsberg o Ginzberg tenía del Sionismo un concepto mucho más amplio, y a él se atribuye la autoría de los “Protocolos de los Sabios de Sion”. Sus tesis fueron las que triunfaron, lo cual no impidió que el Congreso hiciera pública una comunicación favorable al establecimiento de colonias agrícolas en Palestina. Veinte años después se obtuvo del gobierno masónico inglés la declaración Balfour, pero ello fue por añadidura, gracias a las favorables perspectivas de la I Guerra Mundial, cuando el Imperio Otomano estaba ya al borde de su colapso final.

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2 comentarios en “El Sionismo a través de la Historia

  1. Sr. Roberto entiendo su sensibilidad subjetiva pero no la comparto pues es signo de manipulación disociada, si investigara un poquito más sabría que unos son los Sionistas y otros muy distantes son los Judíos, para empezar hasta Hitler fue impulsado por las transnacionales para destruir a la USS y todo aquel con mentalidad socialista , incluyendo a los verdaderos Judíos, este Hitler era descendientes de Austriacos Sionistas y herederos como todos ellos del Talmudismo proveniente del Cáucaso en épocas de Moisés y antes de la Babilonia con su “Baalmanismo”,. después de haberlos desterrado de palestina, detrás y ocultos de los sionistas están el club Bilderberg, transnacionales y multinacionales, ellos dominan estimulan y manipulan las sociedades del imperio Europeo y Norte Americano (incluyendo Israel), para ponerlos en conflicto contra las demás naciones en todos los sentidos, ya tienen los países que van a sobrevivir a su hecatombe artificial en el mundo pues decidieron salvar al “Sistema materialista” en vez de la naturaleza y su humanidad, pero como en todo lo expuesto, siempre hay más que decir pero por lo frágil del internet en cuanto al origen de esta y su supuesta función, la desinformación, inseguridad y manipulación, es mejor callar. Gracias

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