Una joven pide reapertura de investigación del 11-S cometiendo un acto vandálico sobre el célebre cuadro “La libertad guiando al pueblo”, de Eugène Delacroix en el Louvre de Lens

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Fuente: EFE/Terra

Nota: Las palabras en celeste son de Lázaro.

 

Una joven efectuó una pintada en el célebre cuadro “La libertad guiando al pueblo”, de Eugène Delacroix, que se encontraba expuesto en el museo de Louvre de Lens, al norte de Francia, informó hoy la sala.

Los hechos tuvieron lugar a última hora de la tarde de ayer, jueves, cuando la joven hizo una inscripción con un rotulador en la parte baja de la derecha del cuadro que representa a una mujer, alegóricamente la libertad, dirigiendo a un pueblo sublevado.

La agresora fue reducida por un empleado del museo ayudado por un visitante.

La detenida, de 28 años y sin antecedentes, fue trasladada a dependencias policiales de Lens, donde está siendo interrogada.

Más allá en que el acto vandálico sobre cualquier obra de arte es accionar totalmente repudiable, es curioso que de forma tan apresurada y capciosa se esté catalogando a la responsable del ataque como una joven “aparentemente desequilibrada”.

Por el momento se desconocen los motivos, aunque algunos medios señalaron que la joven escribió “AE911”, lo cual puede guardar relación con un grupo estadounidense que pide la reapertura de la investigación sobre los atentados del 11S (Arquitects & Engineers for 9/11 truth Arquitectos e Ingenieros por la verdad del 11/9). Es decir, que esta joven podría haberse expresado de esta forma para llamar la atención sobre este pedido de reapertura de la investigación de los atentados al World Trade Center el 11 de septiembre de 2001, la cual es justa y necesaria, pero simplemente por esto tratarla como desequilibrada es, a mí criterio, un tanto apresurado. Si bien es una barbaridad que se haya expresado de esta manera, lo de etiquetarla como “desequilibrada” sin haber pasado por pericias psiquiatricas hasta el momento, se debe a que siempre buscan que todo aquel que hable y haga algo con respecto a la reapertura de la investigación del 11S, o discuta la versión oficial, se lo tilde de “desequilibrado”, para que todo quede como está. Entonces, de acuerdo, cometió un acto criminal y se hablará de esto, pero la reapertura que siga esperando….

Recalco que no deja de ser totalmente repudiable que la joven haya decidido manifestar este pedido de esta forma, la cual es definitivamente un acto criminal. Sigue leyendo

11° Aniversario de los atentados al World Trade Center

A 11 años del 11 de Septiembre, el gobierno de EEUU sigue sosteniendo su disparatada versión oficial, sigue sin permitir que se haga una revisión de esta.

Ya son 11 años de las mismas mentiras sostenidas e impunidad. Pero no necesitamos que ellos nos digan cuál es la verdad, ya que la verdad ha salido a la luz, gracias a miles de investigadores, gente de todas las áreas, desde Ingenieros, Físicos, Arquitectos, Periodistas, hasta Bomberos y Editores de Video. De esta forma se ha logrado develar y divulgar la verdad, por lo tanto desde hace muchos años la verdad es nuestra. La mentira ha sido refutada y hay sobradas pruebas de esto. Pero lo que indigna es la falta de justicia, la manipulación de la información, la mentira y la burla en torno a este tema de parte de las autoridades Norteamericanas, tanto de la Administración Bush, como la de Obama y así comprobar, una vez más, que este mundo está gobernado de manera organizada por psicópatas. Sigue leyendo

Lista de sitios y videos acerca del 11 de Septiembre

A pocos días de cumplirse el décimo aniversario del ataque al WTC que desató el cruel, injusto y sangriento holocausto Árabe por parte del imperio Globalista, se me ocurrió dejar una lista de sitios y videos con material más que interesante acerca del 11 de Septiembre de 2001, sus investigaciones, profesionales, y demás temas relacionados.

Hagan uso de este material y compartanlo con todos los que puedan.

Que este 2011 sea el ultimo año de impunidad para estos genocidas.

Si tienen mas links, por favor agreguenlos en los comentarios.

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Los medios utilizan fotografía falsa para ilustrar la propaganda de la muerte de Bin Laden

Fuente: Verdad Ahora

Paul Joseph Watson
Infowars.com (Traducido por Matías Rojas)
2 de mayo, 2011

Osama Bin Laden es un asunto muy importante. Pensarás que estaría en el interés de las fuerzas de EE.UU. tomar una fotografía del líder terrorista para generar el valor propagandístico de tan inesperado giro de eventos, sin embargo los medios corporativos no nos han dado nada, sino una fotografía falsa de años de antigüedad. Esto tiene poco sentido… a menos, claro, que alguien esté tratando de esconder algo: principalmente, el hecho de que el cadáver muerto de Osama ha estado guardado por buena parte de la década.

Según algunos reportes, el cuerpo de Bin Laden ya ha sido “enterrado en el mar”, lo cual significa que la premisa caricaturesca de su dramático asesinato está únicamente basada en nada menos que la creíble palabra del gobierno de Estados Unidos.

Desde luego, es probable que veamos todos los detalles sangrientos en el debido curso una vez que el cadáver de Osama haya sido propiamente descongelado y presentado adecuadamente para el consumo público.

Pero la foto falsa, que aún está siendo usada por periódicos como el Daily Mail y el Telegraph de Londres incluso después de ser probada como un fraude creado que ha estado circulando en Internet por años, encaja perfectamente con todo lo que rodea el mito de Bin Laden – las falsas cintas de video, las falsas cintas de audio, la falsa afirmación de responsabilidad por el 9/11.

Todo sobre el mito de Bin Laden, que ha sido rapazmente impulsado por el establishment a lo largo de los últimos 10 años, ha sido falso, ¿así que por qué preocuparse en publicar una foto falsa, afirmando que representa los restos muertos frescos del más buscado en el mundo?

No necesitamos que MSNC nos diga, “Pensamos que la foto de Bin Laden muerto es falsa”, porque sabemos que es falsa. Ha circulado por la red desde incluso antes que Obama asumiera el cargo. Aquí está la noticia liberada hace más de un año. Como Stokes Young ilustra, el rostro ensangrentado de Bin Laden es obviamente una imagen creada de una imagen de Osama que se remonta a más de 10 años atrás.

Pero eso no detuvo a las estaciones de noticias de TV a lo largo de Medio Oriente, como también grandes periódicos en Gran Bretaña como el Daily Mail y el Telegraph de Londres, entre un montón de otros, que pasaron el fraude como evidencia de la muerte de Bin Laden.

A pesar de que el cadáver de Bin Laden ha estado casi indudablemente almacenado a salvo en una morgue altamente segura del gobierno estadounidense desde al menos 2002, la ganancia política a ser disfrutada por una administración que se ha desplomado a las profundidades de la impopularidad no conoce límites, debido a lo cual Obama proclamó victoriosamente la “muerte” de Osama durante un discurso anoche, casi como si el mismo presidente hubiera apretado el gatillo.

La controversia birther y el indiscriminado asesinato de la OTAn de niños en su persecución del coronel Gaddafi serán ahora barridos bajo la alfombra y Obama podrá construir su campaña para 2012 sobre la mentira de que fue el presidente que finalmente llevó a la justicia al malvado “hombre del saco”.

No consideren el hecho de que numerosas autoridades públicas salieron a la luz para afirmar que Bin Laden ha estado muerto por años y que el anuncio de su baja ha sido guardado por mucho tiempo.

Como Kurt Nimmo y Alex Jones documentan, desde el oficial de contraterrorismo del FBI, Dale Watson, a la ex Secretaria de Estado, Madeleine Albright, al ícono pakistaní, Benazir Bhutto, a miembros del CFR, hasta el presidente pakistaní Perves Musharraf, han todos hablado públicamente lo que la evidencia indicaba claramente: que Bin Laden murió a finales de 2001.

El hecho de que un conjunto de cintas de video y audio probablemente falsas fueron liberadas por una organización con conexiones directas al Pentágono en los años que siguieron, ilustraron cómo el complejo militar-industrial ha intentado prolongar el mito del “hombre del saco” Bin Laden como una justificación con la cual lanzar su apoderación de Medio Oriente bajo la excusa de la “guerra contra el terrorismo”.

Pero no piensen por un minuto que la “confirmación” final de la muerte de Osama significará un fin para la “guerra contra el terror” y la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán, así como la captura de Saddam Hussein no hizo absolutamente nada para que EE.UU. saliera de Irak.

Si algo hay, el anuncio de la muerte de Osama sólo llevará a más guerra y derramamiento de sangre en la región. Sean genuinos o auto-creados, los complots terroristas de represalia ya están en preparación, y cuando sean liberados, el establishment apuntará hacia ellos como una justificación para más ataques aéreos, más invasiones y más planes de cambios de régimen disfrazados de ayuda humanitaria.

En vida, el valor propagandístico de Bin Laden como una figura de odio a lo Emmanuel Goldstein fue inmensa, pero muerto su utilidad para el complejo military-industrial de EE.UU. sólo, al menos por un tiempo, incrementará.

por Paul Joseph Watson | Infowars

GREAT ISRAHELL PROJECT

[Subtítulos 1978mahdi]

La Agenda sigue su curso. Los acontecimientos ocurren, y hay que conocer cual es el transfondo GLOBAL del nuevo panorama que amanece para una gran parte del planeta. Si quieres conocer un punto de vista distinto, presta atención a la segunda parte de este video, dónde se desgrana completamente la estrategia oculta tras el telón de lo cotidiano.

Parte 1

Parte 2

El Sheij Imran Hossein se adentra en EXPONER los planes que la élite tiene diseñado desde hace muuuuucho tiempo atrás, denuncia los planes de guerra, señala las herramientas de propaganda infiltradas en el mundo árabe, la reinterpretación occidentalizada del Islam y finalmente: LA GRAN GUERRA.

Atiende a la Conferencia completa, nadie ha hablado tan claro desde hace mucho tiempo.



9 11 Evidencia indesmentible 1/2

En mi caso aún no tengo en claro si los dos aviones fueron reales u holográficos, y en su lugar fueron misiles, o drones teledirigidos con explosivos adosados.Lo que sí tengo en claro es que hubo demoliciones controladas, después de los impactos en las torres gemelas y demolición controlada en la torre 7 que no sufrió ningún impacto.

Lo que quedará claro después de ver estos videos, obviamente, es que más que nunca, la versión oficial es una farsa y una estafa a la humanidad.

Thierry Meyssan: “El 11 S fue una forma de golpe de Estado”

Fuente: urgente24.com

El periodista y activista político, Thierry Meyssan, actualmente exiliado de Francia y declarado persona no grata por USA, asegura que el atentado del 11 de septiembre del 2001 al World Trade Center no tiene nada que ver con Al Qaeda. “Al Qaeda es una firma que está siendo utilizada para la realización de diversas operaciones por parte de diferentes agentes”, asegura Meyssan.

ARGEL (Echorouk) – En momentos en que el periodista Frederic Taddei acaba de abrir en Francia un debate sobre la posibilidad de una discusión sobre los atentados del 11 de septiembre, Thierry Meyssan responde a las preguntas del importante diario argelino Echorouk sobre este mismo tema.

Ocho años después del famoso 11 de septiembre, los expertos parecen cada vez más escépticos ante la versión oficial estadounidense de los atentados. Usted fue uno de los primeros en denunciar esa versión y en pronunciarse por una investigación independiente que aclarara los hechos y en exigir verdad y justicia. En aquel entonces, usted era una voz discordante. Pero actualmente muchos expertos apoyan la tesis que usted expresó en aquel momento. ¿Qué fue lo que cambió haciendo que la versión oficial americana haya dejado de inspirar confianza hoy en día?

En primer lugar, la palabra del gobierno de los Estados Unidos, respetada en 2001, ha perdido su credibilidad. Después del escándalo de Colin Powell mintiendo descaradamente ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, después del escándalo de George W. Bush inventando las armas iraquíes de destrucción masiva, es lógico que la opinión pública cuestione lo que esos mismos personajes dijeron sobre otros temas.

En segundo lugar, al día siguiente de los atentados todas y cada una de las agencias estadounidenses ofrecieron informaciones fragmentadas sobre los atentados. Yo subrayé que todos aquellos elementos del discurso se contradecían entre sí, pero yo era el único que los comparaba en aquel entonces. En 2004, ante la presión de las familias de las víctimas, el presidente Bush nombró una comisión investigadora. Esta, por supuesto, se dio a la tarea de darle la razón al presidente. Pero se vio obligada a redactar una versión única de los atentados. Al no poder resolver las contradicciones oficiales, lo que hizo fue evitar todo lo que fuera problemático. Son esos defectos flagrantes de ese informe los que provocaron la cólera de las familias de las víctimas y suscitaron la creación de numerosas asociaciones en pro de la verdad.

Finalmente, el tiempo disipó el choque emocional. Hoy en día resulta más fácil debatir serenamente sobre ese tema y, por lo tanto, albergar dudas.

Según las investigaciones que usted mismo ha realizado y el cúmulo de estudios realizados por numerosos expertos, ¿qué fue lo que realmente sucedió el martes 11 de septiembre de 2001?

Nuestra memoria es selectiva. Recordamos tal o mas cual hecho de aquel día, pero también hemos olvidado muchos de ellos. Todos recordamos que dos aviones chocaron contra el World Trade Center, que un tercer avión explotó en vuelo sobre Pensilvania, que hubo una explosión en el Pentágono y que las Torres Gemelas se derrumbaron. Generalmente se olvida que hubo “gente informada” que especuló en los días anteriores (al 11 de septiembre) en base a una (futura) caída de las acciones de las compañías aéreas y de las compañías de seguros implicadas, que un incendio devastó el anexo de la Casa Blanca, que en la Casa Blanca se recibió una llamada de los atacantes en la que se usaron los códigos presidenciales, que hubo un tercer edificio que también se derrumbó en la zona del World Trade Center, que Israel cerró todas sus embajadas, que el Servicio Secreto desplegó equipos especiales para impedir un ataque aerotransportado en Washington y que la marina de guerra estadounidense puso dos portaviones en estado de alerta para impedir un desembarco naval en la costa de Washington.

En definitiva, esa operación es un choque interno de las élites estadounidense, una forma de golpe de Estado. A partir de aquella fecha, el presidente Bush no fue más que una marioneta en manos de una facción del complejo militaro-industrial.

¿Y los presuntos organizadores… Al Qaeda?

La idea de que un grupúsculo de una veintena de fanáticos pudiera infligir tanto daño al país más poderoso del mundo es digna de los comics estadounidenses. De ser así, las armas clásicas ya no tendrían utilidad alguna. Esos son cuentos de niños.

El grupo de Bin Laden sigue siendo un enigma en cuanto a su creación y su financiamiento, así como su propagación por el mundo islámico y sus objetivos. ¿Es posible que exista un vínculo entre los Estados Unidos, la CIA o el Mossad y otros servicios secretos con Al Qaeda?

Osama Bin Laden era un financista. Había sido reclutado por la CIA en 1977 y enviado a Afganistán para apoyar a la oposición de derecha contra el gobierno de izquierda. Cuando los soviéticos respondieron a las provocaciones con su apoyo militar al gobierno, se presentó a Bin Laden como un capitalista saudita que lo había dejado todo para luchar contra el Ejército Rojo. Hasta era miembro por aquel entonces de la Liga Anticomunista Mundial (WACL, siglas en inglés.), junto a varios dictadores proestadounidenses.

En 1990, cuando los soviéticos salen de Afganistán, Osama Bin Laden recibe una nueva misión. Bajo las órdenes del príncipe Bandar, se le ordena utilizar a los antiguos combatientes árabes de Afganistán en la realización de diversas operaciones de desestabilización en otros países. Pero los muyahidines habían luchado contra el Ejército Rojo en defensa de un país musulmán, no para servir a los Estados Unidos, y sólo estaban dispuestos a emprender nuevas aventuras si se les proponía un objetivo que les pareciera noble, no para servir al príncipe Bandar y a la monarquía saudita. Fue en ese momento que Bin Laden adoptó la retórica antioccidental y antisionista. Pero siempre actuó como un títere de la CIA y de Bandar.

Hay que saber que todos esos personajes eran amigos íntimos. Salim, el hermano mayor de Osama (Bin Laden), era socio de George W. Bush en Houston (Texas), en la sociedad petrolera Harken. La familia Bin Laden creó con la familia Bush el fondo de gestión de acciones conocido como Carlyle. Bandar se convirtió en una especie de hijo adoptivo de Bush padre, lo cual le valió el sobrenombre de “Bandar Bush”. Pero Osama Bin Laden estaba gravemente enfermo y tenía que someterse constantemente a hospitalizaciones y tratamientos de diálisis. Su huella se pierde en octubre del año 2001. Desde entonces nos han estado alimentando con casetes groseramente falsificados, como lo demostró el instituto suizo Dalle Molle, la principal autoridad mundial en materia de autentificación de grabaciones de audio y de video.

Paradójicamente, ese grupo golpea fuertemente en los países musulmanes, como Arabia Saudita, Irak y Argelia, cuando se supone que su objetivo es “defender las tierras del Islam contra la cruzada occidenta”. ¿No existe duda alguna sobre el papel que desempeña para favorecer una injerencia americana en esos países?

Al Qaeda no es una organización estructurada. Es una firma que está siendo utilizada para la realización de diversas operaciones por parte de diferentes agentes. Cuando se trata de terrorismo, no se juzga a la gente por su retórica sino por sus actos. Y esa firma ha sido utilizada para desestabilizar a numerosos países, nunca para atacar a Israel y liberar la Palestina ocupada.

¿Puede realmente el “presidente del cambio” –Barack Obama– cambiar los Estados Unidos de George Bush y cambiar a los neoconservadores construyendo un Estado de derecho que tenga en cuenta el porvenir de la humanidad en vez de los caprichos de las transnacionales?

Barack Obama es el presidente del cambio de apariencia, no del cambio de fondo. Los neoconservadores se unieron a él durante su campaña electoral. Ahora se han hecho más discretos para que se produzca la ilusión, pero siguen ahí. Se ha olvidado que esa gente cambia de partido político como de camisa. En su juventud eran trotskistas. Se hicieron republicanos con Reagan y con Bush padre, con Clinton se convirtieron en demócratas, volvieron a ser republicanos con Bush hijo, y ahora vuelven a ser demócratas con Obama. Son como las veletas, que indican la dirección del viento.

Pero su visión política sigue siendo la misma: extender los intereses estadounidenses a través del mundo mediante la guerra y la utilización de Israel. El nuevo secretario general de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, es mucho más peligroso que los anteriores porque no está gastado.

Usted se exiló de Francia desde hace algún tiempo. ¿Cuáles son las razones de ese exilio?

Estados Unidos puso precio a mi cabeza desde el año 2002. Mi país me protegió durante años. Las cosas cambiaron con el fin del mandato de Jacques Chirac y con la llegada de Sarkozy [al poder]. Recibí información sobre lo que se estaba preparando contra mí y tuve que tomar rápidamente el camino del exilio. Todos mis colaboradores se exilaron también. Actualmente estoy viviendo entre Damasco y Beirut.

Usted ha denunciado la falta de libertad de expresión en Francia. ¿Cómo es posible cuando todo el mundo sabe que Francia es sinónimo de libertad personal y profesional?

La libertad nunca es definitiva. Es un ideal que se conquista día a día. Francia ha cambiado mucho en dos años. Hoy en día sus medios de prensa se han hecho monolíticos. Permiten expresar muchos matices pero no la expresión de opiniones disidentes. La presión es extremadamente fuerte cuando se trata de tres temas en particular: la OTAN (lo cual incluye el 11 de septiembre y la guerra en Afganistán), Israel y el presidente Sarkozy. Para citar un ejemplo, por decisión del Consejo Superior Audiovisual las cadenas de radio y televisión tienen prohibido dejarme hablar sobre el 11 de septiembre, y por consiguiente sobre ninguno de los grandes temas de política internacional. Otro ejemplo, el año pasado los seis principales sindicatos de periodistas denunciaron la omnipresencia de la censura en todo lo que tenga que ver con el presidente Sarkozy. Dijeron que la libertad de prensa nunca ha sido tan limitada en los últimos 60 años, incluyendo el terrible periodo de la guerra de independencia de Argelia.

Terrorstorm – de Alex Jones

Documental donde se explica que es “bandera falsa” y cuando se ha usado además de destapar el complejo entramado del 11s, 11m y 7j.

TerrorStorm de Alex Jones subtitulado español 1 de 6

TerrorStorm de Alex Jones subtitulado español 2 de 6


TerrorStorm de Alex Jones subtitulado español 3 de 6


TerrorStorm de Alex Jones subtitulado español 4 de 6


TerrorStorm de Alex Jones subtitulado español 5 de 6


TerrorStorm de Alex Jones subtitulado español 6 de 6


115 mentiras sobre los atentados del 11 septiembre

Fuente: voltairenet.org

Análisis del informe de la «comisión investigadora» presidencial.

por David Ray Griffin*

Sigue sin haber una versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. No se ha abierto investigación judicial alguna sobre los propios atentados ni la menor investigación parlamentaria. No hay más que una versión gubernamental recogida en un informe presentado por una comisión presidencial. El profesor David Ray Griffin, autor de una obra de referencia en la que estudia ese informe, encontró en ese texto 115 mentiras aquí enumeradas.

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Derrumbe del edificio n°7 del World Trade Center Este edificio no fue impactado por ningún avión y su derrumbe presenta las características de una demolición controlada. (cf. video). La comisión investigadora ni siquiera abordó el tema.
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Para cada mentira nos referiremos a los análisis que hace el profesor David Ray Griffin en su obra Omisiones y manipulaciones de la Comisión Investigadora. Las cifras que aparecen entre paréntesis se refieren a las páginas de la edición original estadounidense de ese libro

1. Omisión de la prueba de que por lo menos 6 de los supuestos secuestradores aéreos (entre ellos Waled al-Shehri, acusado por la Comisión de haber apuñaleado a una azafata del vuelo UA11 antes del choque del avión contra la torre norte del World Trade Center) están vivos actualmente (19-20).

2. Omisión de pruebas sobre Mohamed Atta (como su pronunciada inclinación por la bebida, por la carne de puerco y las exhibiciones eróticas privadas o lap dances) que contradicen las afirmaciones de la Comisión de que Atta se había convertido en un fanático religioso (20-21).

3. Confusión voluntariamente creada alrededor de las pruebas que demuestran que Hani Hanjur era tan mal piloto que nunca hubiera sido capaz de lograr estrellar un avión de pasajeros contra el Pentágono (21-22).

4. Omisión del hecho que las listas de pasajeros (flight manifests) que se hicieron públicas no contenían ningún nombre árabe (23).

5. Omisión del hecho que nunca, ni antes ni después del 11 de septiembre, se ha visto que un incendio haya provocado el desplome total de un edificio con estructura de acero (25).

6. Omisión del hecho que los incendios de las Torres Gemelas no fueron ni extremadamente extensos ni especialmente intensos y que ni siquiera duraron mucho tiempo comparados con otros incendios ocurridos en rascacielos (con estructuras) similares sin que estos últimos se desplomaran (25-26).

«Omissions et manipulations de la commission d’enquête sur le 11 septembre» (Omisiones y manipulaciones de la Comisión investigadora) es el libro del profesor estadounidense D. Ray Griffin, en version francesay disponible en la librería electrónica de la Red Voltaire.

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7. Omisión del hecho que, dada la hipótesis que el incendio provocó los derrumbes, la torre sur, que fue golpeada después que la torre norte y afectada por un incendio de menor intensidad, no debería haber sido la primera en desplomarse (26).

8. Omisión del hecho que el edificio n°7 del World Trade Center (contra el cual no se estrelló ningún avión y que sólo sufrió pequeños incendios muy localizados) también se desplomó, hecho sobre el cual la Agencia Federal para el Manejo de Situaciones de Emergencia (FEMA) confesó que no podía ofrecer ninguna explicación (26).

9. Omisión del hecho que el derrumbe de las Torres Gemelas (y el del edificio n°7) presenta al menos 10 características de haber sido producto de una demolición controlada (26-27).

10. Afirmación según la cual el núcleo de la estructura de cada una de las Torres Gemelas era «un pozo de acero vacío», afirmación que niega la presencia de 47 columnas de acero macizo que eran en realidad el centro de cada torre. Según la teoría del «apilamiento de pisos» (the «pancake theory») que explica los derrumbes, varias decenas de metros de esas columnas de acero macizo debieran haber quedado en pie (27-28).

11. Omisión de la declaración de Larry Silverstein [el propietario del WTC], declaración según la cual el propio Silverstein en coordinación con los bomberos decidió «demoler» –en lenguaje técnico (to «pull»)– el edificio n°7 (28).

12. Omisión del hecho que el acero de los edificios del WTC fue rápidamente recogido del lugar de los hechos y enviado al extranjero por vía marítima ANTES de que pudiera ser analizado en busca de huellas de explosivos (30).

13. Omisión del hecho que el edificio n°7 había sido evacuado antes de su derrumbe, lo implica que la razón que se dio oficialmente para acelerar lo más posible la recogida del acero [en aquel lugar] (porque podía haber sobrevivientes bajo los escombros) no tenía ningún sentido en el caso de este edificio (30).

14. Omisión de la declaración del alcalde R. Giuliani quien dijo que se le advirtió de antemano que el WTC iba a derrumbarse (30-31).

15. Omisión del hecho que Marvin Bush, hermano del presidente estadounidense, y su primo Wirt Walker III eran los directores de la compañía encargada de garantizar la seguridad del WTC (31-32).

16. Omisión del hecho que el ala oeste del Pentágono, [la misma que fue impactada el 11 de septiembre], era precisamente, por diversas razones, la que menos posibilidades tenía de ser blanco de los terroristas de al-Qaeda (33-34).

17. Omisión de toda discusión tendiente a determinar si los daños que sufrió el Pentágono correspondían realmente con los daños que podría haber provocado el impacto de un Boeing 757 desplazándose a varios cientos de kilómetros por hora (34).

18. Omisión del hecho que existen fotos que demuestran que la fachada del ala oeste no se derrumbó hasta 30 minutos después del impacto y que el orificio de entrada es demasiado pequeño para el diámetro de un Boeing 757 (34).

19. Omisión de todo testimonio contradictorio sobre la presencia o la ausencia de pedazos visibles de un Boeing 757, ya sea dentro o fuera del Pentágono (34-36).

20. Ausencia total de discusión tendiente a determinar si el Pentágono disponía de un sistema de defensa antimisiles capaz de derribar un avión de pasajeros, aún cuando la Comisión sugirió que los terroristas de al-Qaeda decidieron no atacar una central nuclear precisamente porque pensaron que esta dispondría de ese tipo de defensa (36).

21. Omisión del hecho que las imágenes provenientes de diferentes cámaras (incluyendo las de la gasolinera que se encuentra frente al Pentágono, confiscadas por el FBI inmediatamente después del impacto) podrían ayudar a determinar qué fue realmente lo que impactó el Pentágono (37-38).

22. Omisión de la alusión del secretario de Defensa D. Rumsfeld a «un misil[ utilizado] para golpear [el Pentágono]» (39).

23. Aprobación aparente de la respuesta, totalmente insatisfactoria, a la pregunta tendiente a saber por qué los agentes del Servicio Secreto permitieron que el presidente Bush permaneciera en la escuela de Sarasota cuando, según la versión oficial, deberían haber pensado que un avión secuestrado podía tener esa misma escuela como blanco (41-44).

24. Fracaso en explicar por qué el Servicio Secreto no pidió una escolta de aviones de caza para [el avión presidencial] Air Force One (43-46).

25. Afirmaciones según las cuales en el momento en que el cortejo presidencial llegó a la escuela [de Sarasota], ninguno de los asistentes sabía que varios aviones habían sido secuestrados (47-48).

26. Omisión del informe según el cual el secretario de Justicia John Ashcroft había recibido una advertencia para que dejara de viajar en líneas aéreas comerciales antes del 11 de septiembre (50).

27. Omisión de la afirmación de David Schippers de que, basándose en informaciones provenientes de agentes del FBI sobre posibles ataques en el sur de Manhattan, él había tratado infructuosamente de transmitir dicha información al secretario de Justicia John Ashcroft durante las 6 semanas anteriores al 11 de septiembre (51).

28. Omisión de toda mención sobre el hecho que agentes del FBI afirmaron tener conocimiento de los blancos y fechas de los ataques [terroristas] mucho antes de los hechos (51-52).

29. Afirmación, mediante una refutación circular que da la cuestión por resuelta, de que el desacostumbrado volumen de compras de acciones en baja antes del 11 de septiembre no implica que los compradores supieran de antemano que los ataques iban a producirse (52-57).

30. Omisión de los informes según los cuales el alcalde [de San Francisco] Willie Brown y ciertos responsables del Pentágono fueron advertidos de que no debían tomar el avión del 11 de septiembre (57).

31. Omisión del informe según el cual Osama ben Laden, que ya en aquel entonces era el criminal más buscado por Estados Unidos, fue atendido en julio de 2001 por un doctor estadounidense en el hospital estadounidense de Dubai y que recibió allí la visita de un agente local de la CIA (59).

32. Omisión de los artículos que sugieren que, después del 11 de septiembre, el ejército estadounidense permitió deliberadamente la fuga de Osama ben Laden (60).

33. Omisión de informes, entre ellos el que reportaba la visita del jefe de los servicios de inteligencia de Arabia Saudita a Osama ben Laden en el hospital de Dubai, que entran en contradicción con la versión oficial de que la familia de Ben Laden y su país han renegado de este (60-61).

34. Omisión del resumen de Gerald Posner sobre el testimonio de Abu Zubaydah, según el cual tres miembros de la familia real saudita (que murieron los tres misteriosamente con sólo 8 días de intervalo) estaban financiando a al-Qaeda y conocían de antemano la realización de los ataques del 11 de septiembre (61-65).

35. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba del financiamiento de los sauditas a al-Qaeda (65-68).

36. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba que demuestra que dinero perteneciente a la esposa del príncipe Bandar, la princesa Haifa, fue entregado a agentes de al-Qaeda (69-70).

37. Desmentido, que simplemente ignoró la diferencia existente entre vuelos privados y vuelos comerciales, sobre el hecho que el vuelo privado en el que varios sauditas viajaron el 13 de septiembre desde Tampa hasta Lexington violó los reglamentos sobre el espacio aéreo establecidos en aquella fecha (71-76).

38. Desmentido sobre la autorización extendida a varios sauditas para que salieran del territorio de Estados Unidos poco después del 11 de septiembre sin que esas personas fuesen sometidas a una investigación apropiada (76-82).

39. Omisión de la prueba que demuestra que el príncipe Bandar obtuvo una autorización especial de la Casa Blanca para los vuelos de los sauditas (82-86).

40. Omisión de la afirmación de Coleen Rowley según la cual responsables del Cuartel General del FBI habían visto el memo de Phoenix del agente Kenneth Williams (89-90).

41. Omisión del hecho que el agente del FBI en Chicago Robert Wright afirma que el Cuartel General del FBI cerró su investigación sobre una célula terrorista y trató posteriormente de intimidarlo para impedir que publicara un libro en el que relata sus experiencias (91).

42. Omisión de la prueba que demuestra que el Cuartel General del FBI saboteó el intento de Coleen Rowley y de otros agentes [del FBI] de Minneapolis de obtener una orden de búsqueda para conseguir la computadora de Zacarias Moussaoui (91-94).

43. Omisión de las tres horas y media de testimonio que prestó ante la Comisión la ex traductora del FBI Sibel Edmonds que, según una carta que ella misma hizo pública y que dirigió al presidente [de la Comisión] Kean, revelaba serias disimulaciones por parte de responsables del FBI en relación con el 11 de septiembre y dentro del propio Cuartel General del FBI (94-101).

44. Omisión del hecho que el general Mahmud Ahmad, jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes], se encontraba en Washington una semana antes del 11 de septiembre y que se reunió allí con el director de la CIA, George Tenet, así como con otros altos responsables estadounidenses (103-04).

45. Omisión de la prueba que demuestra que Ahmad, el jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes] ordenó el envío de 100 000 dólares a Mohamed Atta antes del 11 de septiembre (104-07).

46. Afirmación de la Comisión de que no encontró prueba alguna de que algún gobierno extranjero, incluyendo al de Pakistán, haya financiado a agentes de al-Qaeda (106).

47. Omisión del informe según el cual la administración Bush presionó a Pakistán para que Ahmad fuese destituido de su cargo de jefe del ISI después de la divulgación de la información que revelaba que este había ordenado el envío de dinero del ISI a Mohamed Atta (107-09).

48. Omisión de la prueba que el ISI (y no sólo al-Qaeda) se encontraba detrás del asesinato de Ahmad Shah Massud (el comandante de la Alianza del Norte en Afganistán) que se produjo precisamente después de un encuentro que duró una semana entre responsables de la CIA y del ISI (110-112).

49. Omisión de la prueba que demuestra que el ISI está implicado en el secuestro y posterior asesinato de Daniel Pearl, periodista del Wall Street Journal (113).

50. Omisión del informe de Gerald Posner según el cual Abu Zubaydah afirmó que un oficial militar pakistaní, Mushaf Ali Mir, que mantenía estrechos vínculos con el ISI y con al-Qaeda sabía de antemano de los ataques del 11 de septiembre (114).

51. Omisión de la predicción que hizo, en 1999, Rajaa Gulum Abbas, agente del ISI, de que las Torres Gemelas «se derrumbarían» (114).

52. Omisión del hecho que el presidente Bush y otros miembros de su administración se refirieron repetidamente a los ataques del 11 de septiembre como «oportunidades» (116-17).

53. Omisión del hecho que el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano («The Project for the New American Century»), muchos de cuyos miembros se convirtieron en figuras claves de la administración Bush, publicó en el año 2000 un documento que decía que un «nuevo Pearl Harbour» ayudaría a conseguir fondos para una rápida transformación tecnológica del aparato militar estadounidense (117-18).

54. Omisión del hecho que Donald Rumsfeld, quien fue presidente de la comisión del US Space Command y había recomendado aumentar el presupuesto destinado a este, se valió de los ataques del 11 de septiembre, en la tarde de ese mismo día, para garantizar esos fondos (119-22).

55. No se mencionó que las tres personas responsables del fracaso de los esfuerzos por prevenir los ataques del 11 de septiembre (el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el general Richard Myers y el general Ralph Eberhart) eran también los tres principales promotores del US Space Command (122).

56. Omisión del hecho que Unocal había declarado que los talibanes no podían garantizar la seguridad adecuada para emprender la construcción de sus pipelines (para petróleo y gas) a partir de la cuenca del Caspio y a través de Afganistán y Pakistán (122-25).

57. Omisión del informe según el cual representantes de Estados Unidos dijeron durante un encuentro, en julio de 2001, que ya que los talibanes rechazaban su proposición de construir un oleoducto, una guerra contra ellos comenzaría en octubre (125-26).

58. Omisión del hecho que en su libro, publicado en 1997, Zbigniew Brzezinski escribía ya que para que Estados Unidos pueda mantener su predominio global es necesario que ese país controle el Asia central, con sus vastos recursos petrolíferos, y que un nuevo Pearl Harbour sería útil para obtener el apoyo de la opinión pública estadounidense a esos designios imperiales (127-28).

59. Omisión del hecho que miembros claves de la administración Bush, entre ellos Donald Rumsfeld y su delegado Paul Wolfowitz, se esforzaron durante muchos años por desatar una nueva guerra contra Irak (129-33).

60. Omisión de los apuntes de las conversaciones de Donald Rumsfeld correspondientes al 11 de septiembre que demuestran que este estaba decidido a utilizar los ataques como pretexto para desatar una guerra contra Irak (131-32).

61. Omisión de la declaración que aparece en el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, según la cual «la necesidad de una fuerte presencia estadounidense en el Golfo va más allá del tema del régimen de Sadam Husein» (133-34).

62. Afirmación según la cual el protocolo de la FAA (Federal Aviation Agency) sobre lo sucedido el 11 de septiembre requería un largo proceso de aplicación que tenía que pasar por varias etapas de la cadena de mando cuando el propio Informe Oficial [de la Comisión] cita pruebas de lo contrario (158).

63. Afirmación según la cual en aquellos días sólo dos bases de la fuerza aérea estadounidense del sector noreste del NORAD (North American Aerospace Defense Command o Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte) mantenían cazas en alerta y, en particular, que no había aviones de combate en alerta en las bases de McGuire y de Andrews (159-162).

64. Omisión del hecho que la base Andrews de la fuerza aérea estadounidense tenía varios aviones de caza en alerta permanente (162-64).

65. Aceptación de la doble afirmación según la cual el coronel Marr, del NEADS (North East Air Defense Sector), tenía que comunicarse telefónicamente con un superior para que este lo autorizara a enviar aviones de caza desde [la base] de Otis y que necesitó 8 minutos para realizar esa llamada (165-66).

66. Aprobación de la afirmación según la cual la pérdida de la señal del transpondedor de un avión hace prácticamente imposible la localización de la nave por los radares militares estadounidenses (166-67).

67. Afirmación según la cual la intercepción de Stewart Payne no demostró que el tiempo de respuesta del NORAD en el caso del vuelo AA11 fue extraordinariamente lento (167-69).

68. Afirmación según la cual los cazas de la base de Otis se mantuvieron en tierra durante 7 minutos después de haber recibido la orden de despegue porque no sabían adónde volar (174-75).

69. Afirmación según la cual las fuerzas armadas estadounidenses no sabían del desvío del vuelo UA175 hasta las 9h30, momento exacto en que este vuelo se estrelló contra la torre sur del WTC (181-82).

70. Omisión de toda explicación sobre (a) la razón por la cual un informe anterior del NORAD, según el cual la FAA notificó a los militares el desvío del vuelo UA175 a las 8h43, se considera ahora como falso y (b) cómo fue que ese informe, si era falso, pudo ser publicado y se mantuvo como válido durante cerca de 3 años (182).

71. Afirmación según la cual la FAA no estableció la teleconferencia sino a partir de las 9h20 de aquella mañana (183).

72. Omisión del hecho que un memo de Laura Brown, de la FAA, afirma que la teleconferencia se estableció sobre las 8h50 y que trató precisamente sobre el desvío del vuelo UA175 (183-84, 186).

73. Afirmación según la cual la teleconferencia del NMCC, (Centro de Mando Militar o National Military Command Center) no comenzó antes de las 9h29 (186-88).

74. Omisión, en la afirmación de la Comisión de que el vuelo AA77 no se desvió de su trayectoria antes de las 8h45, del hecho que la hora mencionada en informes anteriores fue las 8h46 (189-90).

75. Fracaso en mencionar que el anuncio de la caída de un jet en Kentucky, poco después del momento en que el vuelo AA77 desapareciera del radar de la FAA, fue tomada lo bastante en serio por los responsables de la FAA y de la unidad antiterrorista del FBI como para que estos la enviaran a la Casa Blanca (190).

76. Afirmación según la cual el vuelo AA77 voló durante cerca de 40 minutos por el espacio aéreo estadounidense en dirección a Washington sin ser detectado por los radares militares (191-92).

77. Fracaso en explicar, si el anterior informe del NORAD según el cual se le informó a este –a las 9h24– que la trayectoria del vuelo AA77 era «incorrecta», cómo fue que ese informe erróneo pudo salir a la luz, o sea que se trata de saber si los responsables del NORAD mintieron o si fueron «embaucados» durante cerca de tres años (192-93).

78. Afirmación según la cual los aviones de combate de Langley, que según dijera primeramente el NORAD fueron enviados a interceptar el vuelo AA77, fueron realmente desplegados como respuesta a un informe erróneo de un controlador (no identificado) de la FAA de las 9h21 de que el vuelo AA11 se encontraba aún en vuelo y que se dirigía hacia Washington (193-99).

79. Afirmación según la cual los militares no fueron contactados por la FAA sobre el probable secuestro del vuelo AA77 antes del impacto contra al Pentágono (204-12).

80. Afirmación de que Jane Garvey no se sumó a la videoconferencia de Richard Clarke hasta las 9h40, o sea después del impacto contra el Pentágono (210).

81. Afirmación de que ninguna de las teleconferencias logró coordinar la FAA y las respuestas de los militares a los secuestros porque «ninguna [de las mismas] incluía a los responsables adecuados en el seno de la FAA y del Departamento de Defensa », aunque Richard Clarke dice que su propia videoconferencia incluía a la directora de la FAA Jane Garvey, al secretario de Defensa Donald Rumsfeld y al general Richards Myers, jefe interino de las Fuerzas Armadas (211).

82. Afirmación de la Comisión según la cual esta no sabía qué miembros del Departamento de Defensa participaron en la videoconferencia con Richard Clarke cuando el propio Clarke afirma en su libro que se trataba de Donald Rumsfeld y del general Myers (211-212).

83. Aprobación de la afirmación del general Myers de que él se encontraba en el Capitolio durante los ataques sin mencionar el informe contradictorio de Richard Clarke, según el cual Myers estaba en el Pentágono y participó en la videoconferencia con Clarke (213-17).

84. Fracaso al mencionar la contradicción entre el testimonio de Clarke sobre los movimientos de Rumsfeld de aquella mañana y las declaraciones del propio Rumsfeld (217-19).

85. Omisión del testimonio del secretario de Transporte Norman Mineta ante la propia Comisión, testimonio según el cual el vicepresidente Cheney y las demás [personas presentes] en el refugio subterráneo habían sido advertidas a las 9h26 de que un avión se acercaba al Pentágono (220).

86. Afirmación según la cual los responsables del Pentágono no sabían que un avión se estuviera acercando a ellos antes de las 9h32, las 9h34 o las 9h36, o sea sólo minutos antes que el edificio fuera impactado (223).

87. Aceptación de dos versiones que se contradicen entre sí sobre el aparato que impactó el Pentágono: una que describe la ejecución de una espiral de 330 grados hacia abajo (un «picado a gran velocidad») y otra en la que no se menciona esa maniobra (222-23).

88. Afirmación según la cual los cazas provenientes de Langley, que supuestamente recibieron la orden de despegar rápidamente para proteger Washington del «vuelo fantasma AA11» no estaban en lo absoluto cerca de Washington porque fueron enviados hacia el océano por error (223-24).

89. Omisión de todas las pruebas que sugieren que lo que impactó el Pentágono no fue el vuelo AA77 (224-25).

90. Afirmación según la cual la FAA no informó a los militares sobre el desvío del vuelo UA93 antes de que este se estrellara (227-29, 232, 253).

91. Doble afirmación de que el NMCC no monitoreó la conferencia iniciada por la FAA y no pudo por consiguiente conectar a la FAA con la teleconferencia iniciada por el NMCC (230-31).

92. Omisión del hecho que el Servicio Secreto dispone de medios que le permiten tener conocimiento de todo lo que hace la FAA (233).

93. Omisión de toda investigación sobre las razones que llevaron al NMCC a comenzar su propia teleconferencia si, como dijo Laura Brown –de la FAA–, eso no forma parte del protocolo standard (234).

94. Omisión de toda investigación sobre por qué el general Montague Winfield no solamente fue reemplazado por un «bisoño» (a rookie), el capitán Leidig, como director de operaciones del NMCC sino que abandonó además el mando cuando estaba claro que el Pentágono se encontraba ante una crisis sin precedente (235-36).

95. Afirmación según la cual la FAA notificó (de forma errónea) al Servicio Secreto, entre las 10h10 y las 10h15, que el vuelo UA93 se encontraba todavía en vuelo y se dirigía hacia Washington (237).

96. Afirmación según la cual el vicepresidente Cheney no dio la autorización para disparar hasta las 10h10 (varios minutos después de la caída del vuelo UA93) y que esa autorización no fue transmitida a la fuerza aérea hasta las 10h31 (237-41).

97. Omisión de todas las pruebas que indican que el vuelo UA93 fue derribado por un avión militar (238-39, 252-53).

98. Afirmación según la cual [el zar del contraterrorismo] Richard Clarke no recibió el pedido de autorización de fuego hasta las 10h25 (240).

99. Omisión del testimonio del propio Clarke, que sugiere que este recibió el pedido de autorización de fuego hacia las 9h50 (240).

100. Afirmación según la cual Cheney no bajó al refugio subterráneo del PEOC [o CPOU (siglas correspondientes a Centro Presidencial de Operaciones de Urgencia]) hasta las 9h58 (241-44).

101. Omisión de los múltiples testimonios, entre ellos los de Norman Mineta [secretario de Transporte] ante la propia Comisión, testimonios según los cuales el [vicepresidente] Cheney se encontraba en el CPOU antes de las 9h20 (241-44).

102. Afirmación según la cual la autorización para derribar un avión civil tenía que ser otorgada por el presidente (245).

103. Omisión de informes según los cuales el coronel Marr ordenó derribar el vuelo UA93 y el general Winfield indicó que él mismo y otros [oficiales] esperaban en el NMCC que un caza alcanzara el vuelo UA93 (252).

104. Omisión de informes que indican que había dos aviones de caza en el aire a varios kilómetros de New York y tres a sólo 320 kilómetros de Washington (251).

105. Omisión del hecho que había por lo menos 6 bases militares con cazas en estado de alerta en la región noreste de Estados Unidos (257-58).

106. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD había definido su misión solamente en términos de defensa contra amenazas dirigidas [hacia Estados Unidos] desde el extranjero (258-62).

107. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD no había previsto la posibilidad de que un grupo de terroristas pudiera utilizar aviones de pasajeros secuestrados como misiles (262-63).

108. Fracaso en poner en perspectiva la significación del hecho, presentado en el propio Informe, o en mencionar otros hechos que prueban que el NORAD sí había efectivamente previsto la amenaza que podía representar la posible utilización de aviones de pasajeros secuestrados como misiles (264-67).

109. Fracaso en explorar la implicaciones de la cuestión de saber cómo pudieron influir la maniobras militares («war games») programadas para aquel día en el fracaso de los militares en los intentos por interceptar los aviones de pasajeros secuestrados (268-69).

110. Fracaso en discutir la posibilidad que el desarrollo de la Operación Northwoods haya favorecido los ataques del 11 de septiembre (269-71).

111. Afirmación (presentada para explicar por qué los militares no recibieron la información sobre los aviones secuestrados con tiempo suficiente para lograr interceptarlos) según la cual el personal de la FAA falló inexplicablemente unas 16 veces en la aplicación de los procedimientos normales (155-56, 157, 179, 180, 181, 190, 191, 193, 194, 200, 202-03, 227, 237, 272-75).

112. Fracaso en mencionar que la proclamada independencia de la Comisión se vio fatalmente comprometida por el hecho que su director ejecutivo, Philip Zelikow, era prácticamente miembro de la administración Bush (7-9, 11-12, 282-84). (ndt: era colaborador cercano de Condoleeza Rice)

113. Fracaso en mencionar que la Casa Blanca trató primeramente de impedir la creación de la Comisión [Oficial de Investigación sobre los Ataques Terroristas del 11 de Septiembre] y que obstaculizó después el trabajo de esta, como lo hizo al asignarle un presupuesto extremadamente restringido (283-85). (ndt: Presupuesto estimado en 15 millones de dólares cuando el film de ficción «Vuelo 93» de Paul Greengrass costó 18 millones y «World Trade Centre» de Oliver Stone costó CUATRO VECES MÁS, o sea 60 millones de dólares. En lo tocante al primer punto, la creación de la Comisión no se produjo hasta después de 441 días de los ataques y el presidente Bush propuso que fuera presidida por Henry Kissinger… para luego retractarse ante las violentas críticas de la opinión pública contra esa proposición.)

114. Fracaso en mencionar que el presidente de la Comisión, la mayoría de los demás miembros de la Comisión, y por lo menos la mitad del personal de la misma tenía serios conflictos de intereses (285-90, 292-95).

115. Fracaso de la Comisión, la cual se vanagloriaba de que la presentación de su informe final había tenido lugar «sin disensión», en mencionar que esto fue posible únicamente porque Max Cleland, el miembro de la Comisión más crítico en cuanto a la actuación de la Casa Blanca –juró incluso «que no sería cómplice de un tratamiento parcializado de las informaciones»–, tuvo que renunciar a su puesto dentro de la Comisión para poder aceptar un cargo en el Banco Export-Import y que la Casa Blanca dio a conocer su nominación para ese cargo únicamente después que las críticas emitidas por Cleland se hicieron especialmente directas (290-291).

Terminaré precisando que concluí mi estudio del texto que he dado en llamar «el informe Kean-Zelikow» escribiendo lo siguiente: Finalmente, el Informe de la Comisión Investigadora sobre el 11 de septiembre, lejos de evacuar mis dudas en cuanto a una complicidad oficial, no hizo más que confirmarlas. ¿Qué podría llevar a los responsables encargados de la redacción de ese informe final a montar una superchería de tanta envergadura si no el intento de enmascarar enormes crímenes? (291).

David Ray Griffin
David Ray Griffin, éminent universitaire maintenant à la retraite, a enseigné la philosophie des religilié en Septembre 2007 aux Editions Demi-Lune, sous le titre 11 Septembre: la faillite des méons à la prestigieuse université de Claremont en Californie. Au cours de sa carrière, il a publié une trentaine de livres, dont le récent 9/11 and American Empire: Intellectuals Speak Out, en collaboration avec Peter Dale Scott (Olive Branch, Northampton, Massachussets, 2006). Il vient de terminer Debunking 9/11 Debunking: An Answer to Popular Mechanics and Other Defenders of the Official Conspiracy Theory qui sera pubdia.

September Clues

Fuente: ChemtrailsGranada

September clues – Primera parte

Primero de esta serie de vídeos donde se analizan las imágenes sobre los atentados del 11S. Un análisis de las emisiones en directo de televisión, muestran un montaje realizado para engañar al mundo entero en ese momento. Versión subtitulada en español. Versión original en http://www.livevideo.com/socialservice

September clues – Segunda parte

En el segundo vídeo de la serie, se comprueba cómo las tomas del segundo avión se desacreditan unas a otras, pues no coinciden. Luego se ve cómo un vídeo aficionado muestra la silueta de un misil, mientras que otro que debería haber captado el objeto que impactó fue cortado. También muestra como prueba de que el avión es falso, el que éste se solapa al borde de la torre en las imágenes de televisión, entre otras cosas. Añade vídeos novedosos, aficionados, que muestran un escenario más realista, con lo que parece una secuencia del impacto de un misil (silbido y explosiones). Termina con una breve muestra de contradicciones entre el vídeo en directo de las distintas emisiones televisivas.

September clues – Tercera parte

Empieza con un vídeo de la retransmisión en directo de una cadena de televisión de la explosión en la segunda torre. Esta cadena no captó ningún avión, pero sí lo que parece ser un misil. Se muestra cómo modificaron el fondo luego e insertaron malamente el avión falso. Luego se comenta el relato bastante gracioso de un reportero del USA Today que no te puedes perder, donde explica por qué el hueco del Pentágono no se parece al dejado por un avión de gran tamaño ni hay restos. Según este testigo las alas se doblaron hacia atrás. Es la prueba de que el gobierno de los EEUU y los medios de comunicación están convencidos de que todo el mundo es idiota y pueden hacerles creer si quieren hasta que ET existe. A esto añade el relato que dio en vivo para la CNN, justo después del impacto en el Pentágono, el reportero Jamie Mc Intyre, quien describe que no hay rastro de ningún avión allí. Pero más tarde se retracta desde los estudios de su emisora, de una forma totalmente ambigua y sorprendente. Termina con imágenes de la zona de colisión del supuesto cuarto avión, una clara huella del impacto de un misil, sin restos de fuselaje por ninguna parte, que ni un niño de 5 años asociaría a la caída de un avión de pasajeros. Tras ver este vídeo uno no puede pensar más que todos los ciudadanos de los EEUU son idiotas, o que ese país es manejado por una mafia propia de un país tercermundista o algo parecido.

September clues – Cuarta parte

Este capítulo se centra en las declaraciones de testigos justo en el momento de los atentados. Llaman la atención dos cosas: 1. La mayoría de los testigos son empleados de las propias cadenas de televisión. Estos testigos suelen ver aviones con sus propios ojos. 2. Uno de los testigos, reportero de una de las cadenas, habla claramente de “sonido de misil”. Dice que no lo asociaría para nada a un avión, sino a un misil. 3. Otro reportero, recién llegado al lugar de los atentados, dice haber entrevistado a gente en la calle (gente anónima de a pie), que le han dicho haber visto un misil. Dicho reportero dice no tener nada que le haga suponer que ha sido un avión, por lo que parece inclinarse por la teoría del misil. Enseguida su cadena de televisión proyecta imágenes donde afirman que se ve el avión impactar contra la segunda torre, pero el avión nunca se ve (es el famoso vídeo de la CNN donde cubren la imagen del morro del avión atravesando la torre con un cartel). Un extraño baile de coincidencias que hace pensar sin duda en una clara manipulación de la situación por parte de las grandes cadenas, consciente o inconscientemente al servicio de su gobierno.

September clues – Quinta parte

Este capítulo analiza ciertas señales de audio que se pueden detectar en las distintas retransmisiones en directo por televisión de los atentados. Estas señales pueden haber servido para sincronizar a los comentaristas de televisión o las emisiones de las distintas cadenas entre sí con el retardo detectado en la emisión. Se detectó un retardo de 17 segundos entre un registro sísmico científico de lo que debió ser el impacto y la hora oficial dada por el gobierno. También muestra la enorme variedad de vistas distintas de Manhattan, todas con distintas e inexplicables paletas de colores o combinaciones cromáticas, más propias de un juego de ordenador o un simulador que de imágenes reales de la zona a mediodía. Hace un inciso en la emisión en directo en Inglaterra de los acontecimientos, donde se oye a los comentaristas anticiparse de forma extraña al colapso de las torres, como si no supiesen lo que se estaba transmitiendo en imágenes, como si estuviesen transmitiendo de forma totalmente descoordinada con lo que realmente estaba pasando y se veía en televisión. Una pista muy llamativa en medio de todo esto es una grabación en la que se hace referencia a un helicóptero, en medio de la emisión en directo, en lo que podría ser lenguaje militar, como si se tratase de un helicóptero del ejército y no de uno de televisión. Nota: Esta grabación es en mono. En el vídeo se recurre al sonido estéreo para escuchar al unísono señales de dos televisiones a la vez. Si quieres escuchar la grabación en estéreo puedes hacerlo en la fuente de la que se ha obtenido el vídeo. Fuente: http://www.livevideo.com/socialservice

September clues – Sexta parte

Un recopilatorio de “métodos y maneras” de engañar la mente del público durante la emisión de los atentados y después. Explica cómo el que testigos vieran aviones en ese momento pudo ser porque se preocuparon de que aviones reales pasaran cerca de los impactos, justo cuando estos ocurrían, sincronizados. Explica más detalladamente las fasificaciones de los aviones insertados por ordenador y la manera tan chapucera en que fueron creados. Descubre cortes inexpliacables en la película de los hermanos Naudet. Cortes que parecen estar escondiendo algo (alguna imagen, algún comentario “inoportuno” de los allí presentes… Compara diferentes tomas del segundo avión, donde éste describe rutas inexplicables y completamente diferentes de una toma a otra. El segundo avión no puede seguir distintas trayectorias de una imagen a otra, todas deben ser idénticas (lo explico para quien no lo ha captado aún). Paisajes idénticos con fondos distintos, la no existencia de orificio de salida del segundo avión, cuando en las imágenes se ve que el fuselaje atraviesa el edificio… Muestra también la famosa imagen de un motor ridículo en tamaño, que algunos atribuyen sin cesar a uno de los aviones estrellados, y la compara con un verdadero motor de Boeing, varias veces mayor. Etc., etc., etc.

September clues – Séptima parte

Este capítulo se centra en las incoherencias que muestran las imágenes retransmitidas por televisión, trucajes, montajes…, perspectivas imposibles, defectos inexplicables de imagen… Todo ello hace pensar que sólo pueden tratarse de imágenes compuestas por ordenador. Llega a mostrar incluso una imagen donde puede verse la imagen del misil que impactó contra la segunda torre. También analiza declaraciones de testigos que parecen ser claramente incongruentes.

September clues – Octava parte

El capítulo comienza comentando las instantáneas de los aviones conseguidas por fotógrafos aficionados. Unas fotos perfectamente enfocadas que parecen muy difíciles de obtener para cualquiera en esa situación. Pero no en este caso. Aún siendo aficionados salieron todas perfectas. A continuación se centra en comparar las emisiones de las distintas cadenas de televisión, sincronizándolas todas perfectamente. Se obtienen diferencias imposibles de unas emisiones a otras, o similitudes (coincidencias) inexplicables de una emisión a otra, inexplicables por ser de distintas cadenas (parece que fuese todo la misma señal). Por ejemplo, existe un desfase entre la emisión de la CBS y de la ABC de 3,6 segundos. Lo curioso es que los impactos se retransmiten en el mismo instante, dándose el desfase sólo antes y después de los impactos. Muestra nuevas diferencias entre distintas tomas del segundo avión, y helicópteros que se ven claramente en la retransmisión de una cadena, pero que no aparecen en la misma toma de otras cadenas en el mismo instante. El que tenga ojos para ver, que vea.

September clues – Novena parte

Este capítulo se centra básicamente en describir el escenario de los atentados retransmitido por televisión. Un escenario imposible para el que sobran las palabras. El que después de ver este vídeo siga diciendo que lo visto por televisión fue real y tenga bien la vista, sería bueno que fuese a ver al psicólogo.

September clues – Epílogo

El último capítulo de esta fascinante serie, donde se pretende responder a varias preguntas: -¿Qué hay de los testigos en las calles de Manhattan? -¿No hay fotos de ningún misil golpeando las torres? -¿Qué hizo entonces esos agujeros en forma de avión en las torres? -¿Qué hay de los aviones? Si nunca se estrellaron, ¿dónde están? -¿Y las familias desesperadas de todos esos pasajeros que se supone que murieron en los aviones?.

La tercera torre

Fuente: Jesudel

La primera parte de un estupendo trabajo que describe cómo ocurrió la demolición controlada del edificio 7 del World Trade Center el mismo día de los atentados. Muestra varios testimonios de quienes vivieron de cerca este hecho inexplicable. El edificio 7 estaba en llamas pero no parecía sufrir daños que le hiciesen caer. En cualquier caso, es obvio que fue demolido con explosivos. Resulta curioso ver cómo mucha gente se anticipó a la demolición (policía, bomberos…) despejando la zona antes de que ocurriese para evitar daños personales, avisando de que el edificio iba a estallar. Incluso la cadena de televisión BBC preguntó a una de sus reporteras por el colapso del edificio 7 cuando éste aún se veía en pie detrás de ella.

En esta segunda parte compara la demolición del edificio 7 con otras demoliciones controladas. Comenta ciertas conclusiones poco concluyentes de los organismos encargados de estudiar el asunto, y una entrevista con un profesional de las demoliciones, con casi 30 años de experiencia, que confirma que se trata de una demolición controlada y ve imposible prepararla el mismo día de los atentados. Se muestra también qué organismos estaban instalados en el edificio 7, algunos como la CIA o la Comisión de Garantías y Valores, supervisora de Wall Street, lo que lleva a pensar que es evidente que con el edificio 7 se demolieron las principales pruebas de la implicación de los EE. UU. en esta masacre que aún continua hoy en día.

Aaron Russo conocía la farsa del 11S meses antes

Fuente: Jesudel

Entrevista a Aaron Russo, donde afirma que Nicholas Rockefeller le advirtió meses antes del 11S que éste iba a ocurrir.
Describe la lógica de la farsa del 11S sin tapujos, mostrando la simpleza de las cosas y la idea de un plan para inculcar miedo en la población, de modo que ésta acatase sin pensar, sumisa, las decisiones militares de su gobierno.

Aaron Russo. Nació el 14 de febrero de 1943 y falleció el 24 de agosto de 2007.
Cineasta americano y activista político libertariano. Productor cinematográfico. Logró un Grammy, un Tony, un Emmy y seis nominaciones oscar. Empezó a sacar a la luz su activismo político con su película “America: de la libertad al fascismo” o con el show de televisión “Aaron Russo’s Mad as Hell”. Su carrera política comenzó en la década de los 90 y murió el 24 de Agosto del 2007 de cáncer de vejiga.